VIRGINIDAD

AUTOR: MARITZA GÓMEZ CRUZ

Anda bordeando el imposible,

resoluta,

trémula,

inmarcesible.

Ha quemado en el arroyo

alucinado de sus ojos,

las cuestas hermosas,

los recuerdos tenues.

Sustituyó las penumbras

de las pestañas

por dos luceros opacos

iluminados de pasado.

Ella aún se resiente:

los tirones del presente

son un lastre permanente

en sus planes de futuro.

Pero sigue,

resoluta, inmarcesible

y trémula,

cargando las consecuencias

y analizando las causas.

La virgen moja sus dedos

en el licor de la inocencia;

y permanece incólume

en los brazos del tiempo.

Sus blancas vestiduras

titilan al sol de medianoche.

El sueño fugaz de la culpa

se retira derrotado

napoleon03
napoleon03 wrote on May 22
FIESTA

AUTOR: MARITZA GÓMEZ CRUZ

La melancolía se puso

su vestido de noche,

en tacones bronceados

se exhibió por las rampas

y atrapó, como al vuelo,

a las dormidas libélulas

y danzó entre cortinas

y entre mantos de plata.

Por la noche callada

avanzaban fragantes,

ejércitos de lirios,

manadas de elefantes

La melancolía quiere

una fiesta bien grande,

por las dormidas rampas

avanzan los gigantes

Han colgado cien cirios

en mil perchas de alambre,

han traído comparsas,

y el Sol reverberante,

ha prestado sus rayos,

sus rayos deslumbrantes

la melancolía quiere

un magnífico ágape

Para la ceremonia

han traído las Artes,

magníficos regalos

y sueños palpitantes,

Doña Melancolía

se ha enfundado

unos guantes

para tejer guirnaldas

de perlas y diamantes

Doña Melancolía,

en tacones bronceados,

alegre y juvenil

y con ropa elegante

ha olvidado por hoy

tristezas y pesares

para regocijarse

con los lirios fragantes,

las dormidas libélulas,

los grandes elefantes

En su lecho de rosas,

de perlas y diamantes

arropada del sol

de rayos deslumbrantes.

napoleon03
napoleon03 wrote on May 22

MITOMANÍA, CHAUVINISMO Y FRUSTRACIÓN

AUTOR: MARITZA GÓMEZ CRUZ

Los mitómanos y chauvinistas están cada vez más de moda, y no es infrecuente encontrar estos términos en revistas, libros y periódicos. No puedo evitar recordar a mi condiscípulo Morales cada vez que mi vista tropieza con la formalidad de dichas palabras. Morales era un joven regordete, de grandes dientes y ojos afiebrados ya a sus escasos 15-16 años, con el cual estudié en el Instituto de Agronomía Álvaro Barba Machado. Aunque dije que era mi condiscípulo, no sé si se le pueda llamar así, porque él estudiaba para técnico agrónomo y yo estudiaba para profesora de idioma ruso. Los futuros agrónomos y profesores debimos compartir plantel porque nuestro instituto, el John Reed, estaba siendo acondicionado, y en tanto se llevaban a cabo las reparaciones, nos ubicaron en el Álvaro Barba, como a un kilómetro de distancia del nuestro.

Morales era un mitómano furibundo. Cualquier habilidad, mérito, carisma o talento del que uno hablara, él lo poseía en grado sumo. Bastaba que alguien dijera que sabía pescar para que él nos hiciera todo tipo de historias acerca de los grandes peces que había capturado por su gran habilidad en este deporte; o que otro manifestara que su hermana había obtenido premios en un concurso por su gran talento para tocar el violín: ni corto ni perezoso saltaba Morales para restregarnos el rostro con sus supuestos lauros musicales. Todo era poco para nuestro increíble Morales.. Por suerte, en aquella época solíamos ser menos crueles que la generación de esta era posmoderna, y a pesar de que cada vez se hacía más y más engreído, la gente lo toleraba, aunque a escondidas se burlaban de él y hasta lo provocaban un poco, le daban “cuero”, para que se exaltara con sus sueños de grandeza y nos divirtiera, a falta de diversiones reales en la Cuba de los setenta.

Recuerdo un día en que la conversación versaba acerca de la conducción de autos. En ese tiempo, como ahora, pocas personas disponían de un automóvil allá, y por tanto, muy pocos jóvenes de nuestra edad sabían conducir. Algunos padres o abuelos conservaban viejísimos Chevrolets o Plymounths, cada día más difíciles de mantener rodando por la falta de piezas, y muy pocos se avenían a prestárselos a sus jóvenes descendientes para ir a alguna fiesta o sencillamente para aprender a conducir. Nuestro inefable Morales, por supuesto, dijo saber conducir tan bien como cualquiera o mejor y estar dispuesto a probarlo en cuanto se presentara la oportunidad. Lo que no sabía Morales es que ésta posibilidad se produciría más rápido de lo que imaginaba, ni todo lo que su inveterada mitomanía le acarrearía.

El siguiente jueves en la noche, hubo reunión de padres. El instituto estaba repleto de personas venidas de toda la provincia. Los padres de Maribel Bermúdez, de Vertientes, fueron los primeros en llegar en su Chevy del año 53 que se conservaba en muy buen estado. Una vez que los padres entraban al anfiteatro donde se celebraría la reunión, los alumnos nos quedábamos en el parque del colegio, bordeado por cuatro avenidas en no muy buen estado. El padre de Maribel dejó su saco, con las llaves del carro en un bolsillo, al cuidado de ésta. Entonces fue que a Saro se le ocurrió la idea de probar las supuestas habilidades de Morales y le pidió a Maribel que le prestara las llaves. Ésta dudó un poco porque tenía miedo de que su padre los sorprendiera, pero al fin cedió por la presión que todos ejercíamos sobre ella. Alguien busco a Morales que llegó pálido, tembloroso, y al cual no le quedó más remedio que subirse al auto, arrancar el motor y avanzar directo al árbol más próximo contra el cual chocó estrepitosamente, convirtiendo la parte delantera del Chevy en una ruina absoluta.

Lo que ocurrió a continuación no puede describirse. Morales fue echado del colegio y todos los conspiradores, al menos los cabecillas debieron cumplir severas sanciones. En cuanto a Maribel, espero que después de tantos años, su papá le haya perdonado la imprudencia, pero en aquel entonces lo que quería era matarla. Nunca más supimos de Morales, pero presumo que ni siquiera por lo que sucedió haya podido salir de su manía de grandeza, a menos que se haya colocado en manos de algún experto que le haya tratado la profunda perturbación que sufría, producto de sus muchas frustraciones de joven poco elegante, sin gracia, sin habilidades reales, compelido a “inventárselas” para paliar un poco su desgracia de “perdedor”.

Esa tendencia morbosa a desfigurar o engrandecer la realidad de lo que se dice, conocido como MITOMANÍA, según Wikipedia, está asociada a trastornos de la personalidad graves que expresan la necesidad que de estimación tienen algunas personas. Esta necesidad suele convertir a dichas personas en seres superficiales, frívolos e impacientes que esconden tras estas actitudes un conglomerado de frustraciones. El mitómano suele ser, además, chauvinista. Chauvinismo y mitomanía marchan muy unidos. El Chauvinismo, desde el punto de vista psicológico es el sistema delirante que esconde un sentimiento neurótico de inferioridad en forma paranoica (delirio de grandeza), muy asentada en la naturaleza humana de los mitómanos y expresada en un exagerado sentimiento nacionalista. Dicho de otro modo, detrás de cada persona con rasgos mitómanos y chauvinistas, se esconde el más infeliz de los mortales, lleno de complejos, de sentimientos de inferioridad con respecto a los demás, de frustrados sin mucha esperanza, de enfermos que no logran entender la naturaleza de sus dolores y que viven por siempre en conflicto con ellos mismos, y con el resto de los mortales

No es extraño que en una sociedad tan competitiva y lacerante como la posmoderna aparezcan cada vez más mitómanos y chauvinistas que tratan de encubrir la miseria espiritual que en ellos provoca el ser unos “perdedores”, según los perversos cánones modernos, detrás de delirios de grandeza que sólo provocan la hilaridad en los demás. El mitómano se convierte en un ser arrogante e irritante del que todos huyen, sin comprender que sólo es un triste ser humano, falto de personalidad, apabullado por cinco o seis patrones que no ha logrado imitar y sin el suficiente coraje para mandar al mismísimo carajo a la sociedad y todas sus tonterías hedonistas. De ahí que presuma de ser lo que no es, siempre buscando la aceptación de los demás. Aunque no soy sicóloga, sé que debe haber algún remedio clínico para estas personas, al menos un paliativo, pero lo difícil está en que reconozcan el género de su mal y se pongan en las manos adecuadas

El mundo del mitómano y (o) chauvinista es un mundo triste porque generalmente nunca llegan a entender lo que les pasa y viven arrastrando ese lastre por siempre, siendo el hazmerreír de la mayoría. Cuando alguien trata de hacerlos entrar en razón, se vuelven verdaderas fieras en procura de la restauración de su ego dañado y enfermo por las críticas que recibe. Y sólo son felices cuando los demás acatan, o aparentar acatar sus creencias con un asentimiento de cabeza que, la mayoría de las veces, no es más que expresión de aburrimiento e indiferencia. Lo cierto es que estos pobres seres se van quedando cada vez más solos en una sociedad que continúa enviando un mensaje equivocado a las cada vez más enfermas mentes de sus miembros, a una sociedad que le ha robado a sus integrantes lo más autóctono que nos legara Dios: la alegría y la paz que provienen de la sencillez y de la humildad.

napoleon03
napoleon03 wrote on May 22
IDILIO

AUTOR: MARITZA GÓMEZ CRUZ

La noche, en que al fin nos amemos,

Te propongo que hagamos

una especial apuesta,

tú pondrás el ardor y me darás los besos

Y yo pondré la risa y el placer

que esperas.

Ésta será nuestra noche por

siempre

tuya y mía, sin testigos

curiosos,

nadie sabrá de besos, caricias

y requiebros

sólo nosotros.

Prometo que te daré de un amor

que aún ignoras,

no se trata de sexo, es mucho más

que eso

se trata de una entrega

incondicional y plena

desde el primer beso.

Y cuando despertemos, del amor

embriagados

me verás a los ojos, comprobarás que

es cierto,

me arroparás con mimo,

con destreza y ternura,

¡Mi dulce enamorado!

Declararemos nula, la apuesta

del comienzo

No tendría sentido hablar

de la derrota,

si la ganancia es nuestra,

no es ni tuya ni mía

es el amor quien triunfa

¡Qué viva su victoria!

napoleon03
napoleon03 wrote on May 25
ESPALDAS INCLINADAS

AUTOR: MARITZA GÓMEZ CRUZ

Por las espaldas inclinadas de los hombres,

las abejas de filosos aguijones,

esparcen el sudor disparejo,

y lo transforman en llanto o en lluvia,

en músculos, en energía

Por estas espaldas rudas de los hombres,

transitan oleadas de cardos y espinas,

pecaminosos vejámenes adolescentes,

que lo convierten en odio, en rutina

en huesos lamidos y secos.

En las espaldas dobladas de los hombres,

a veces deambula el servilismo

del hombre para el hombre,

abyecto, perverso, alevoso,

corruptor y malévolo

Por esta postura doblegada de los hombres

no será posible juzgarlos,

pueden aparecer, en cualquier momento,

el subjetivismo, la apatía,

la ignorancia o la estulticia.

Las espaldas inclinadas de los hombres

pueden erguirse, de frente al sol,

pueden enfrentarse a su condición innoble,

dar la cara, ojos con ojos, frente con frente,

y mostrar sus clavicordios de criatura elegida

napoleon03
napoleon03 wrote on May 26
COSECHA

AUTOR: MARITZA GÓMEZ CRUZ

Mi corazón era un territorio fértil

atravesado por venas de aguas

profundas,

alimentado por tiernos abonos

de inocencia,

roturado, preparado,

listo para la mejor siembra.

Quizás fue mi elección,

no basta con que las sombras

de unos ojos

prometan la mejor cosecha,

no basta con las mejores semillas,

se necesita alma en el empeño.

Llegó el labriego con su saco

de sonrisas.

me abrió en surcos, plantó

sus semillas.

Mientras le duró el embullo,

abonó mis plantitas

y yo creí que eso era todo.

Pronto, se cansó el labriego,

ya no me regó,

me abandonó a la lluvia

en tiempos de loca sequía,

sólo recibí gotas,

pequeñas gotas de melancolía

Mi corazón roturado y sembrado

se retorció lleno de abrojos,

agujetas gigantes que

me cercaron y ahondaron

cada adolorido surco

Ahora, mi corazón es una

estepa polvorienta.

Logré desalojar a las víboras

que medraban entre sus costuras.

Luego, cerré lo surcos,

y los rellené del olvido necesario

napoleon03
napoleon03 wrote on May 28

LEYENDA

AUTOR: MARITZA GÓMEZ CRUZ

Donde habita la amistad sin ocaso

y las paredes son de cristal puro,

y el tejado rojizo es sólo fantasía,

las ventanas medusas diamantinas,

las puertas de cuentos de Andersen

y el jardín colgante de Babilonia,

pondrá su morada el amor.

Una estela diáfana señalará la ruta

bordeada de guijarros brillantes,

visibles como las señales del tránsito,

palpables como la ternura de un niño.

Claro que tendrá una entrada restringida,

construida con todos los sueños truncos

de cientos de amantes engañados.

Los guardas serán Romeo y Ofelia.

Sólo podrán entrar los apasionados,

los románticos, los lunáticos, los buenos.

los que en su día amaron con empeño

y testimoniaron sus anhelos con cruces;

los de corazones sibaritas y sufridos,

como las rocas castigadas por los océanos .

Ante el amor tendrán su audiencia,

expondrán sus cuitas, sus quejas, sus lamentos,

y beberán de un zumo( narcótico potente)

que restañará cualquier herida sobreviviente.

Después, entrarán al banquete de los elegidos,

sin corazas, sin miedos, sin dudas, sin rencores,

y mitigados del ansia de amar y ser amados.

napoleon03
napoleon03 wrote on May 30

PARA BRANDON

AUTOR: MARITZA GÓMEZ

Recuerda los pequeños ruidos

las molestias mínimas, el líquido

nebuloso,

la oscuridad profunda,

acogedora,

el descubrimiento diario

de su propio crecimiento,

los dedos recorriendo, tiernos,

a veces crispados, amenazantes,

las voces tranquilizadoras,

por momentos irritadas.

Aprendió verdades y mentiras

todavía no podía discriminar;

se nutrió día a día del cariño,

se entristeció con los regaños

y temió por el futuro.

Hubiera querido seguir así

por siempre

¡Era tan acogedora la vida allí!

Pero entonces supo

que había otros ruidos, otras molestias,

otras oscuridades por descubrir,

un poco diferentes quizás,

y que la voz tranquilizadora

se quedaría con él,

lo conduciría por el camino

difícil

que tenía por delante.

Y se preparó a nacer

Hoy, era ese su reto; ya mañana

aprendería a abrochar sus zapatos

napoleon03
napoleon03 wrote on Jun 6
REGOCIJO

AUTOR: MARITZA GÓMEZ CRUZ

Yo he escuchado sonidos muy hermosos,

me he deleitado con los más bellos pasajes

fueron mi recreo los tonos armoniosos,

los sonidos del mar, míticos y salvajes

Mi oído se convirtió en laboratorio, buscando:

¡Qué recreo perfecto el poder escuchar,

los grillos cantando, las gentes bromeando,

los carros pasando por el bulevar!

.

El aire, la música, los suaves ronquidos,

las ratas corriendo, los chicos jugando,

el cartero, el borracho, el celoso y el tímido,

los novios peleando y luego callando.

Qué a gusto se siente el oído entrenado

al caer la noche y cesar los ruidos

sentir el silencio, con su propio canto,

sentir el efluvio del día ya ido

Sentir a la tierra y sentir el rocío

que gota a gota esparce con suaves

gemidos

aliento y esperanza a los desvelados,

y sueño y descanso para los dormidos.

Pero hay un sonido, que es el rey de todos

por más que he buscado, no hallo otro igual,

La risa de un niño, ¡suprema maravilla!

¡ Verdad absoluta y milagro sin par!

napoleon03
napoleon03 wrote on Jun 6
CONGOJA

AUTOR: MARITZA GÓMEZ CRUZ

¡Teníamos tantas cosas!

¡Qué lamentable final!

¿Por qué no fuimos capaces,

de amar y perdonar?

¿Por qué no aquilatamos

en su justa medida,

las pequeñas dichas que

nos dio la vida?

¿Qué terrible error

convirtió en tormento,

lo que debió ser

el mejor momento?

¿Qué pasó en tu vida

y no pasó en la mía

para que se fuera

de un soplo la dicha?

¿Cómo es que olvidamos

aquellas caricias.

al filo de la noche

de cada día?

¿Cómo es que olvidamos

la noche aquella,

la luna, el balcón,

la luz de las estrellas?

¿Dónde quedó la pasión

de tus abrazos,

el olor a sudor,

café y tabaco?

¿Dónde permanece

el cariño aquel,

que tantas veces

dijiste tener?

¿Cuándo acabará

tu recuerdo en mi

vientre?

¿Cuándo pondremos

fin al recuerdo

silente?

Podremos creer,

que el amor se fue;

pero, ¿estás seguro?

Yo ya no sé

napoleon03
napoleon03 wrote on Jun 18
ONOMÁSTICO 52

AUTOR: MARITZA GÓMEZ CRUZ

El futuro tiene un extraño olor a silencio,

a enigma, a misterio,

a monserga laberíntica y desoída,

a cantinela de bares y jolgorios,

muy diferente al de los recuerdos

El futuro se encarga de sermones

en urbes superpobladas; es una salmodia

que se pierde entre aguaceros y asfalto,

una tabarra del destino truncado

por la impertinencia de algunos.

Ahora, el futuro sabe a felicidad,

a bienandanza, a regocijo.

La rueda de la fortuna comenzó a girar

en sentido contrario

por el atrevimiento de muchos.

Ahora, el futuro se pavonea sobre

las mejillas rosadas de la aurora,

le da cariñosas palmaditas

a la arrogancia, al descaro de las

noches internas del pasado.

El futuro se ha vuelto niño y adolescente

quiere amar y ser amado, quiere sonreirle

a la amargura, quitarle su cara de vinagre añejo

al pesimismo, quiere danzar en los predios

mismos de doña tristeza.

El futuro, que ha conocido de pesares

en el pasado,

se ríe de todo y de todos, y pide disculpas

por su alegría extrema,

pero no renuncia al milagro.

El futuro, con voz de barítono,

le canta a la luna en el día soleado,

y le recita al sol en las noches hermosas.

Y se deja llevar con paciencia de amante,

hacia donde lo lleven su fe y su locura.

napoleon03
napoleon03 wrote on Jul 9
NUEVA YORK

AUTOR: MARITZA GÓMEZ CRUZ

En el recodo de la curva inesperada

apareció ella:

majestuosa, perfecta, sublime, quimérica.

Increíble, porque no la presumíamos tan temprana,

cautivadora porque la teníamos muy deseada,

nacida, más bien parida, de sueños infantiles

realizados a la distancia de tres meses de leyenda,

extendida en cada uno de los pequeños milagros.

Así apareció, y se mostró desnuda a los ojos

acuciosos ,

de infinitesimales experiencias .

La Babel hierática abandonó por un rato

sus trajes lujosos, su faz inalcanzable;

y nos tendió una mano amiga, nos franqueó

la entrada,

a través de su cuerpo inmenso,

de una parte, porque ella es infinita,

sólo nos prestó una

parte de sus ondulaciones olímpicas

y nos remojó en las aguas impuras

pero igualmente sublimes

de sus lagos antiguos

y nos regaló sus escenarios míticos

y nos enseño los laberintos

las múltiples arterias

y nos devolvió exhaustos,

pletóricos, regalados de vivencias,

a la curva inesperada

del retorno

napoleon03
napoleon03 wrote on Jul 10
INDISOLUBLES

AUTOR: MARITZA GÓMEZ

Para que no te cansen la rutina y el alba,

los conceptos, las cuitas, los preceptos

y formas,

tendrás que reinventarte, recrearte y

moldearte

con cada sentimiento de súbita

apatía,

tendrás que regresarte,

con el alma y los besos,

en sentido contrario

al que indican las treguas,

tendrás que reiniciarte

en cada madrugada

cuando sus dedos fuertes

te estrujen el aliento

y toda la cohorte de ensueños

y quimeras

se esfumen con la fuerza

del abrazo genuino

y el placer innombrable que provocan

sus labios

Para que permanezca a tu recuerdo unido,

no podrás permitirte ni un minuto

de tregua,

tendrás que recogerte, envolverte

esfumarte

desde lo inmaterial que ambiciona

birlarte,

arramblarte celoso

la levedad intensa

que emana cual efluvio

de ese primer encuentro.

Tendrás que concentrarte,

en un esfuerzo único

que obstruirá con bríos,

con descomunal fuerza,

cualquier mísero intento

cualquier hostil intento

por sacarte del cerco

de sus brazos de cera

Tendrás que reinventarte

cuando su naturaleza,

te catapulte al cielo

y descienda al abismo…..

napoleon03
napoleon03 wrote on Jul 13
ACCIÓN DE GRACIAS

AUTOR: MARITZA GÓMEZ

Pudimos haber muerto de variadas maneras,

las sobredosis de espanto,

no nos eran ajenas,

pudimos sucumbir de tan disímiles formas,

en un lugar perdido,

sin restos de esperanza,

pudimos fenecer de tan diversos modos

pero es inenarrable

para oídos profanos

Sin embargo elegimos mirarla cara a cara

con la luna sola

sirviendo de testigo,

con las estrellas frías, preciosas

y distantes,

presenciando serenas

el fin del holocausto,

y con la mar por lecho

hirviente y tempestuoso,

y la noche de cómplice

de los destinos trágicos

Pudimos haber muerto, de la peor manera

huyendo como espectros

de aquel horror dantesco,

a través del Mar Rojo

de nuestras esperanzas

fingiéndonos ecuánimes,

con el corazón muy roto

y el alma desolada

Pero no nos morimos de ninguna de ellas.

Tu mano Santa, Padre,

nos levantó incólumes,

nos protegió del miedo,

de las múltiples formas

de acabar nuestra vida

Valió la pena, Padre, atravesar la estepa

por la dicha presente,

por tu presencia Santa

alentando un mañana

que nunca imaginamos

Te damos gracias, Padre, Padre Amado,

Padre Nuestro,

por tu misericordia, Padre

que no conoce límites,

y por tu amor inmenso

que sella con sus besos

nuestras desgarraduras

Te damos gracias, Padre…

napoleon03
napoleon03 wrote on Jul 14
SUEÑO

AUTOR: MARITZA GÓMEZ CRUZ

Apareció así, de repente, como si nada,

con su manifiesto monocorde y cancelado

repleto de tachaduras de las épocas

en que Excalibur tomaba su defensa

y se consagraba a su custodia

Él no ha querido partir al exilio

se ha arrastrado de abrojo en abrojo

de filigrana en filigrana,

con su arpegio de lamentos

retenidos donde estalla el sollozo

Nunca se ha declarado vencido,

ha quedado maltrecho, vituperado,

obsoleto, mas no desaparecido.

Es un tenaz hidalgo de ojos oscuros

que se consagra al fuego sin rémora

Él recogió la antorcha en el Olimpo,

y se encamina hacia nuevos rumbos,

a perpetuarse en las esquirlas de las

almas adolescentes; y a desdoblarse

en la metamorfosis de sus caprichos.

napoleon03
napoleon03 wrote on Jul 16
INCONGRUENCIAS

AUTOR: MARITZA GÓMEZ CRUZ

El amor tiene sus ironías, sus morbos,

sus momentos estelares.

Cuéstame pensar, por ejemplo,

el tiempo que vivimos y no estuvimos juntos,

cómo pudo ser que siendo tan afines,

de algún modo esotérico no nos

recorrimos;

cómo pudo ser que siendo tan perfectos

los besos, los abrazos y las caricias tan puras,

prodigadas en bloques,

esa química fuerza que nos decapitó de golpe

los decires y los pensares,

no hubiera estallado

cual bomba poderosa, apasionada,

haciendo añicos cualquier otra

ruta volcánica recorrida por los ojos,

por los sentidos todos.

Cómo pudo ser que nuestras manos,

que desde el inicio se recorrieron

toda la topografía señalada por

los deseos,

no extrañaran antes ese contacto mágico.

Cómo pudo ser que este calor intenso

emanado del verbo, adverbio y sustantivo

que penetró agresivo, las arterias ocultas

de una simpar euforia de todos los sentidos,

no incendiara hace tiempo

cual antílope flamígero

nuestra naturaleza convulsa y obcecada.

Cómo pudo, en fin, ser, que amándonos tanto,

el universo en pleno no haya cantado,

bailado y tronado

en épocas de celo,

cuando nuestra agonía, ajena, solitaria,

se moría de rabia, desquiciada, anhelante,

se asfixiaba en el lodo

de la melancolía,

enloquecida y fúrica, sin encontrar consuelo

para tanto desmadre

para tantos excesos,

para tanto desorden

para el caos tremendo

para la orgía toda

de un alma vagabunda

sin su alter ego gemelo

Cómo pudo ser este encuentro tardío,

no me lo explico, no lo comprendo

napoleon03
napoleon03 wrote on Jul 18
ABIGARRAMIENTO

AUTOR: MARITZA GÓMEZ CRUZ

El blanco llanto de las blancas azucenas,

con su olor mareado, fluorescente,

se esconde en cada partícula del

desván de sus sueños de menoría

en tanto que, sólo para lastrarle

la memoria, el menoscabo adolescente

se interpone entre su yo interno y las risas

de las que fueron

apenas unas sombras

apenas un milagro esfumado

apenas una cascabeleo de violines

inventados por las lascivas cornucopias

de las salas de su entonces:

¡Shhhhhhhhhhssssssss¡-silabean

¡Ahhhhhhhhhhh¡- se quejan.

Conversan entre sí, con risitas

descocadas,

un millón de veces ensayadas

y retocadas,.

maledicientes y sinceras

Sufren y ríen al unísono,

no podrán vivir, tampoco morir,

permanecerán con las blancas azucenas

y su olor mareado y exótico

por siempre jamás,

perdidas, como Martín en el bosque

y su existencia será pálida, semejante al rocío

traslúcido de la mirada inocente

y enamorada de los adolescencentes

napoleon03
napoleon03 wrote on Jul 23
PALABRAS PÓSTUMAS PARA UN HERMANO

AUTOR: MARITZA GÓMEZ CRUZ

Acabo de cumplir 52 años. Soy de la Generación nacida en las postrimerías de la década del 50, por tanto, mi “época o década prodigiosa” tuvo lugar en los 70s y un poco en los 80s, cuando en plena juventud de las ilusiones y del cuerpo, anda uno maravillado con todo lo que oye, siente, ve…Claro que por ser cubana, también me tocó vivir momentos de muchas penurias económicas, carente hasta de lo más indispensable, por lo que muchos de los sueños que acariciaba en un momento determinado, se venían abajo al siguiente por falta de plataforma objetiva. Así maduramos, a golpe de desesperanza y desconsuelo; pero a pesar de ello, tratamos de mantenernos en contacto con el mundo civilizado todo lo que se podía, que no era mucho, tratando de hurtarle a los escasos atisbos que nos ofrecían por televisión, detalles, momentos, sucesos de ese maravilloso mundo que nos habían birlado, y que transcurría su vida, ajeno a nosotros, allende los mares.

De ese modo, sobre todo en un primer momento por la radio, entramos en contacto con la música de los Beatles, los Mustang, los Fórmula V, Nino Bravo y otros tantos famosos de la época. Más tarde- no puedo precisar el momento exacto- nos llegó la magia fría de los videos televisivos de Rafaela Carrá, de los Jackson Five y otros artistas no menos entrañables que los mencionados (ahora todo se mezcla en mis neuronas envejecidas por la distancia, el tiempo y una arritmia cardíaca que se niega a desaparecer).Y digo fría porque entonces no teníamos Internet, y las cortinas de hierro en materia cultural eran inexpugnables, aunque intentaban edulcorarnos la píldora totalitaria con los videítos de marras; por tanto, nunca fuimos todo lo conocedores que si fueron jóvenes de otras latitudes, que si pudieron disfrutar a plenitud de esos tiempos tan revolucionarios en todo sentido; de ahí que nuestros criterios en materia musical se vean permeados por esa pátina intemporal de las épocas más duras de nuestra Cuba natal, y sólo ahora podamos emitir algún que otro criterio aventurado sobre lo que significaron cada uno de ellos para su Generación.

Y así, de un momento a otro, apareció en nuestras pantallas el incomparable Michael Jackson, al que habíamos visto antes, muy niño, con el resto de sus hermanos, los Jackson Five. Todo tipo de especulaciones acompañó al astro recién nacido desde el mismo comienzo, especulaciones que llegaban a nuestra glamorosa cárcel de acero con visos de leyenda, de fábula. Una que recuerdo claramente fue aquella que aseguraba que su preciosa voz era producto de una operación, en la cual habían eliminado su virilidad para que pudiera conservar el tono aniñado de la misma ¡¡¡…..!!! Qué pudo haber de cierto en estos dimes y diretes es algo que ni sé, ni me interesa en lo más mínimo averiguar, pero lo menciono porque fue quizás el preludio de otras suposiciones que se hicieron a lo largo de toda su vida, que muchos dan por ciertas, y otros, como yo, prefieren no juzgar.

Lo cierto es que Michael Jackson fue para mí alguien de quien me gustaba su arte, pero sin exageraciones; es decir, me encantaban sus pasos de baile y sus canciones, interpretadas con tantísima maestría que hasta para una neófita en esta materia como yo, resultaban sumamente gratas. Repito, sin exageraciones. Hace poco me pregunté cuántas canciones conocía de Jackson, y a mi mente sólo acudieron “Thriller” y su carga de terror secundario, no pude recordar ni una más. Posteriormente, tuve que navegar en Internet y escuchar fragmentos de algunas otras para recordar que sí, que las había oído todas.

Nada más incomprensible para mí, por tanto, el hecho de que, al conocer de la muerte tan temprana del astro del pop, mi corazón haya experimentado un revolcón de dolor tan fuerte, como el que se suele sentir ante el deceso de un amigo queridísimo. Pero así fue. En ese momento yo estaba en la ciudad de Nueva Jersey, y cuando escuché la noticia por primera vez, ni siquiera le presté mucha atención, pensé que se trataba de una nueva especulación en torno a la controvertida vida del cantante. Pero a medida que se confirmaba el deceso, comencé a experimentar una cadena sucesiva de sentimientos que me sumieron en la confusión. Desde entonces, no he dejado de buscar en Internet cuanta noticia, chisme, foto, video, etc se haya publicado en relación con la vida y muerte del aún joven Michael Jackson. Una especie de morbo triste, de infinito pesar, de deseos incluso de llorar, de orar o sencillamente consolar a los que sufren por su muerte me ha invadido desde entonces. Y yo ni siquiera era su fan en el exacto sentido de la palabra, aunque me gustara su arte, y piense, como los demás, que su música es de las imperecederas. Estos sentimientos que me acompañan van más allá de un simple fanatismo por alguien famoso que murió; y aunque experimenté algo parecido cuando la muerte de Diana de Gales, en el presente caso es mucho más fuerte, la necesidad de expresar la conmoción que me embarga, de compartirla con todos los que hayan sentido amor, o simple admiración por Michael.

Por consiguiente, cabe que me pregunte: ¿Por qué? ¿Quién fue realmente para mí Michael Jackson, el Rey del Pop? Michael es para mí lo que fue para muchos. Al margen de cualquier opinión de mis semejantes, en relación a los escándalos en que se viera involucrado Michael Jackson, él fue, es y será mi hermano: un hermano sufrido, un hermano angustiado, con muchas cosas materiales que no le consiguieron la felicidad, y muy poca comprensión por parte de los que lo rodeaban, alguien que se exigió mucho, que dio todo lo que su gran talento podía ofertar, pero que no tuvo nunca la alegría de lo genuino, de lo simple, de lo sencillo que la vida nos da; alguien que no estuvo conforme con la tremenda belleza física que le dio su Creador, quizás porque nunca obtuvo esa Paz maravillosa que es la raíz de toda felicidad y que nos permite aquilatar la belleza suprema de cada pequeña cosa que nos dan, de la alegría infinita que emana del amor sin peros, inmerso como se encontraba en un mundo tan controvertido, y asediado por tan disímiles muestras de amor y repudio de unos y otros; rodeado de intereses mezquinos que apagaron su naturaleza bondadosa; perturbado por recuerdos que lo condujeron a transformar su físico, en aras quizás de apartar de su vista imágenes demasiado dolorosas de lo que fue en realidad su vida, y que sólo él conoció al desnudo. Deseoso de darse como ser humano, y usado por algunos con afanes del lucro más egoísta, un ser sin escapatoria, sin un presente cierto y con un futuro repleto de incertidumbre…Como veis, yo misma estoy de algún modo, especulando.

Lo que si me queda claro es que él fue mi hermano, un hermano bueno, mi hermano en Cristo Jesús. Si alguna duda hubiera tenido, ésta habría desaparecido cuando en el funeral, su hijita, de sólo 11 años, (en esas edades sin trastienda del ser humano) declaró, entre las más conmovedoras lágrimas, que él había sido el mejor padre y que ella lo amaba mucho. Es por eso, y no por otras razones, que estoy triste; es por eso y no por otras razones que deseo escribir lo que escribo, que deseo orar por ti, hermano, que deseo que El Rey Supremo, Nuestro Amado Señor Jesucristo, perdone tus pecados y pondere tus virtudes, que te lleve a la vida sin ocaso, a su Presencia Santa, donde de seguro serás todo lo infinitamente feliz que no pudiste ser entre los que te quisimos, pero terminamos matándote a redobles de incomprensión y alaridos rabiosos de admiración fanática, a las que no pudo resistir por más tiempo tu corazón aguerrido, lacerado, doliente, cansado…. Descansa en Paz, hermano Michael.

napoleon03
napoleon03 wrote on Jul 27
MATERNITY

AUTOR: MARITZA GÓMEZ

(Para Ani, en su sexto mes de embarazo)

Literal, pálida y fría se estruja

el contorno azulado

de su Danubio Azul.

Las líneas paralelas de su

vientre marmóreo

han decrecido instantáneas fugaces

de un quehacer sin correspondencia,

de tréboles rotos, de cuatro pétalos,

en el esfuerzo constante

que entraña el reto permanente

de su maternidad vacilante,

hermosa y trascendida

de lirios crepusculares y visiones

emancipadas; de resortes crujientes

que saltan sin importar el tiempo

sin importar la hora,

saturándola de condiciones nuevas

ya experimentadas en algún

deja vu; y sin embargo

como recién descubiertas.

Las cuerdas tensas que se le asoman

cuesta abajo, ora azuladas,

a veces cristalinas ,

son quizás el nimio reflejo

de las metáforas de la creación,

son remos tránsfugos que

se deleitan al compás de las aguas

del lago pequeño y ruidoso

en que habita la vida.

Toda ella libra una batalla crucial

entre su humanidad exhausta

y las hordas

de emociones que se avecinan,

se entrecruzan y se disputan

el paradigma en que se asoman

la aurora y los gnomos

las libélulas y el estupor..

Todo el universo que compone

Su vida se sienta a mirarla,

enternecido y apabullado,

cuando el descanso la arropa,

se mantiene silente,

aletargado,

observando arrobado

el milagro de la vida

en su vientre traslúcido.

napoleon03
napoleon03 wrote on Jul 30
MOMENTOS

AUTOR: MARITZA GÓMEZ CRUZ

Un ligero cambio, un mínimo roce

una decadencia de la letanía

momentos inodoros,

momentos incoloros,

la mente en blanco, los poros abiertos,

la falta de hermosura,

los labios magros, la mirada sin brillo,

las manos desabridas,

los pies resecos, el cuerpo

ausente, la mente en blanco,

mejor dicho, en negro; la tremebundez

de las asociaciones,

y la tristeza

se hacen presentes en esos momentos.

Pronto, vuelve a reír, porque reír

es su modo.

Una amalgama de colores

como de arco iris,

le abrillanta la mirada.

El cutis amelocotonado se abre

a las caricias más tempranas del sol

y de los hombres.

Sus manos suaves reconocen los entornos,

sondean con precisión los recovecos

más cálidos;

entonces, cada nervio se dilata,

en procura del éxtasis

alucinante del contacto.

Entonces sus horas

son los sones de un arpa

que la recorren toda,

Entonces entiende,

entonces comprende,

el porqué de su alegría:

entonces está ¡viva!

napoleon03
napoleon03 wrote on Jul 30
PARADIGMA

AUTOR: MARITZA GÓMEZ

Son las diez de la mañana, en mi reloj

de memoria.

Me salgo a la calle,

contemplo callada cuanto me rodea

es aterrador que nadie se mire,

que todos se oculten tras periódicos

y revistas

que leen de oídas

porque sus mentes y sueños

apenas consiguen enhebrar las letras sueltas;

es una lástima que habiendo tanto ruido

en los bares,

en las calles,

en las casas

y en las memorias

los hombres estén tan solos.

Es preocupante que el hombre

sólo piense en escucharse a sí mismo,

además del ruido de los bares, las calles

las casas y las memorias

cada día más

frágiles,

cada día más estrechas.

Qué pena que el vecino

no conozca al de al lado,

que tremenda pena

que los transeúntes

le nieguen la sonrisa

al niñito del coche:

y que aterrador

que los viejos no existan,

que estén condenados

al total ostracismo.

Qué lástima enorme por la prostituta:

apenas ha visto al cliente de turno,

no podría, si quisiera,

reconocer su rostro

y ya salió de ella.

Que aberrante es todo:

enfermos y sanos,

hombres y mujeres,

los niños y ancianos,

los ricos y pobres,

los desamparados,

los presos,

en cárceles,

los presos en fábricas

y los marginados

qué pena por todos

lo seres humanos

qué pena, qué pena

todos mis hermanos

Son las diez de la noche,

y en mi reloj de memoria

que suena a descanso,

se extingue el lamento

se me pierde el llanto

porque yo tampoco

conozco a mi hermano

napoleon03
napoleon03 wrote on Aug 1
LEYENDA DE PEÑA GRANDA

AUTOR: MARITZA GÓMEZ

Se dice que en Peña Granda

aparece esta mujer

que tiene la piel de plata

y labios de amanecer.

Dos estrellas en sus ojos,

y el pelo de anochecer

con dos pedazos de mármol

trasmutados a su pecho

y una figura que enreda

con destreza a cualquier lecho

Que tiene una voz divina

parecida a los tormentos

y que embruja al que la llama

al exhalar un lamento.

Se dice que en Peña Granda

hace unos años atrás,

una mujer se quejaba

por no poder conquistar

al hombre que más amaba,

y que amaba a otra mujer,

y que en una noche triste

hubieron de perecer,

víctimas de sus pasiones

prisioneras del temor

una, que era muy amada,

otra que murió de amor.

Se dice que en Peña Granda

aparece esta mujer,

que tiene la piel de plata

y labios de amanecer

que se enreda en cualquier lecho,

sólo si escucha gemidos

ama y mata a quien la busca

sin emitir un quejido.

Y ninguno en Peña Granda

ha podido penetrar

este misterio tan grande,

no han podido averiguar,

si es la amada la que mata,

o es la víctima fatal

Si las dos aman y matan,

no han podido averiguar

napoleon03
napoleon03 wrote on Aug 3
LEVEDAD

AUTOR: MARITZA GÓMEZ CRUZ

He quemado en el iris de mis ojos

los pensamientos improbables

y perecederos de una era de soliloquios

poco comunes,

cuando mi ser y mi materia

andaban cada quien por su lado,

arrinconados,

desarticulados y divorciados,

por senderos opuestos al de la esperanza.

Los junté, uno a uno; ninguno escapó

a la furia incendiaria de las córneas

que se extendió por toda la mirada

y sólo se extinguió al concluir su obra

flamígera.

He momificado en la retina

todos los momentos gravosos y

mezquinos de una era de altibajos

frecuentes

cuando mi ser y mi materia

andaban a la greña, desentendidos,

aislados,

sofocados y perdidos

por senderos de desamor y tristeza;

los reuní, uno a uno; ninguno evadió

el cerco que le tendí

desde la mácula hasta el cristalino

y que sólo levanté

cuando quedaron convertidos

en esqueletos calcinados.

Allí quedaron, perecederos y mezquinos,

convertidos en soplo pasajero

napoleon03
napoleon03 wrote on Aug 7
UNA MÁS

AUTOR: MARITZA GÓMEZ

Fue un hombre, como otro cualquiera.

Hubiera podido ser Errol Flynn

.o el jorobado de Notre Dame,

uno cualquiera; pero fue ése,

esa fotocopia de lo que fuera

un galán.

Él la envolvió en sutiles desesperanzas,

engañosas, como risas de prostitutas,

llenó el proscenio de sus tardes mezquinas

de fuegos artificiales

que duraron lo que dura,

la primavera en Alaska.

Se abalanzó cual fiera rabiosa

sobre el corazón cándido,

lo devoró,

lo masticó

y lo engulló.

Ese hombre cualquiera

tuvo el privilegio del amor

más sublime;

pero, como los cerdos,

como un buen cerdo

no diferenció entre el maná

y el rancho

y se la tragó, a bocanadas gigantes

para no recordarla más.

Y allí quedó ella, desolada y vacía,

sin corazón,

atrapada en un sinsentido

que no comprendió nunca,

castrada de todo sentimiento,

una fotocopia de lo que fuera

un bello botón de rosa,

y que ahora es

una mujer cualquiera.

napoleon03
napoleon03 wrote on Aug 8
DESTINO MANIFIESTO

AUTOR: MARITZA GÓMEZ

Algún día, antes o después,

nos llegará el final.

Será inútil que nos rebelemos,

que estemos en desacuerdo,

que reneguemos o porfiemos:

antes o después, la ruta

trazada por ancestrales designios

encenderá sus luces

o hará descender las sombras

que nos orienten

por los vericuetos del destierro

absoluto

Entonces, para ti todo habrá acabado:

los paseos en yate, las ropas caras,

los lentes de Arman, los carísimos

de último modelo,

los viajes a Europa, los conciertos

de Madonna,

la casa del lago, el bungalow

de la montaña,

la suite de lujo del hotel más caro:

los autos, las joyas,

las apuestas millonarias

en Las vegas;

y ocuparán su lugar

el vacío tenebroso, y

la frialdad espeluznante

que te rondan el corazón

desde que te hiciste tan pobre,

que sólo tienes dinero.

También para mí llegará el final:

los días de trabajo, los uniformes

del díario,

los espejuelos de pasta,

de cristales abultados,

mis viajes en el metro,

desangrada en cansancio,

mi habitación rentada,

los escaso billetes

en la billetera barata;

y ocuparán su lugar:

el cariño que he sostenido,

la confianza que he depositado,

la ternura experimentada

ante cada pequeña muestra de vida,

el dolor superado, y la Paz

que he conseguido, a fuerza de

FE;

que me rondan el corazón

desde que fui tan rica,

que sólo tengo AMOR

napoleon03
napoleon03 wrote on Aug 9
TIEMPO

AUTOR: MARITZA GÓMEZ CRUZ

El tiempo es ese pequeño asesino

que nos hurta cada minuto de milagro

tan solapadamente,

que sólo nos percatamos

en la última estocada.

El tiempo-el oro sin color

de la época postrera-

es un rufián que no da

bebidas engañosas,

él regala arco iris de colores,

a veces humo, truenos o

lamentos,

también esperanzas

y belleza,

o fealdad.

Pero nunca se sabe,

con él no hay conciencia

de lo porvenir,

es un fulano caprichoso,

muy difícil de satisfacer.

El tiempo da treguas,

pero luego desata la tormenta,

las guerras más tremendas.

Muchas veces se venga

de los que pretenden ignorarlo,

se burla de ellos,

los vitupera,

los vapulea,

los zarandea inmisericorde,

los estremece de pies a cabeza.

El tiempo tiene un innumerable

armamento

pero su arma más poderosa es

un arsenal de arrugas.

napoleon03
napoleon03 wrote on Aug 9
ILUSIONES PERDIDAS

AUTOR: MARITZA GÓMEZ CRUZ

Cuando llegue la noche,

con su sortilegio negro y estrellado

ya no estará aquí,

habrá partido con su morral

de ilusiones extraviadas,

sus conciliábulos con la luna

y su marejada tormentosa de

recuerdos ardientes,

hacia el imposible desértico

de sus desafíos,

caballero en esqueleto marfil,

carroza tirada por medusas

y escorpiones de bronce y sándalo;

la marcha, aminorada por los cielos;

y veloz, por los suelos de ébano y encina.

Habrá dejado una estela polvorienta y brillante,

semejante a la escarcha de sus inviernos

machacados,

insertos en cada hebra plateada

de su cabeza gloriosa.

Y el recuerdo doloroso de su rastro

perseguirá a los escaramujos

y a los grillos y sapos

de cada senda errabunda

y ausente de vida terrestre

por doquier cruce.

Y los hombres llorarán

en cada esquina habitada

De su memoria perdida

por su sonrisa perfecta,

por sus palabras ecuánimes,

por la hermosura irreal

de su mirada prendida.

Y allí quedarán, abandonados

y tristes,

sentados en los bancos de coral

que dejara a su paso,

esperando la noche, nueva, sin estrellas

de su ausencia.

napoleon03
napoleon03 wrote on Aug 13
AMIGO MÍO

AUTOR: MARITZA GÓMEZ

En su universo blanco

discurren los segundos,

los minutos, las horas

sin que haya diferencia.

Ha favorecido a la

aurora, también a las

madrugadas

con sus mejores encantos.

Pero huye cuando aparecen

la mañana y la noche.

En el presente,

todos lo buscan,

pocos lo encuentran,

casi nadie sabe

que lo necesita.

Él es amigo de gaviotas

de mares apacibles,

y de ancianos solitarios.

Se le suele encontrar

en medio de la pobreza

extrema,

en los bancos abandonados

de los parques y los sueños

rotos,

en medio del dolor,

y de las risas absurdas

que no calan lo interno.

Es compañero asiduo

de los desamparados,

de los sabios,

de los sencillos.

La soberbia y él

son enemigos

irreconciliables;

le disgustan los vicios,

los ruidos,

las francachelas,

los jolgorios

y la vaciedad del hombre.

Él es una especie en extinción.

Cuando haya desaparecido

-¡ Dios quiera no suceda!-

moriremos de angustia,

masacrados de ruido.

¡Salve, oh, silencio!

Amigo tan querido

¡Yo te necesito,

quédate conmigo!

napoleon03
napoleon03 wrote on Aug 14
TESTAMENTO

AUTOR: MARITZA GÓMEZ

L o que me queda:

margaritas rotas,

mañanas desabridas,

corceles galopando

en mi cerebro,

la sangre agolpada,

oscura

y pesada,

trotando descompasada

desde el corazón,

las cuencas vacías

de lágrimas,

la ausencia de besos

en los labios magros

y una infinita amalgama

de recuerdos punzantes,

dejaré en testamento.

Serán para ti:

las tardes sin alegría,

los silencios forzados,

la brújula destrozada,

sin norte, ni sur,

oteando, a la deriva,

nuevos derroteros,

los días perdidos,

las noches de insomnio,

las lágrimas candentes,

las sábanas mojadas,

las frases hirientes,

el desprecio inaudito

de tu voz alterada,

el pacto violado,

hollado por billetes

del más puro verde.

Yo me quedaré

con el rocío benéfico,

el tiempo de bonanza,

la alegría rabiosa

que arribó tras la pena,

La paz verdadera,

el consuelo absoluto,

las risas mejores,

el triunfo del alba

tras la prueba única;

los sentimientos dulces,

el alma vacía de rencores

absurdos,

los versos, las caricias,

y la ternura..

Y con el olvido

absoluto, total,

liberador,

que me permite amar

como el primer día

napoleon03
napoleon03 wrote on Aug 14
MANÍA DE GRANDEZA

AUTOR: MARITZA GÓMEZ

Podrás pensar acaso

que la razón te asiste,

podrás creer de plano

que eres infalible,

permanecerás por siempre

encerrado en tu ostra,

en sueños de grandeza

de lectura impredecible.

Podrás decir a todos

que en tu mundo pequeño,

las dudas no prosperan,

no caducan, no existen,

porque la incertidumbre

del resto de los hombres,

ni siquiera te roza,

ni siquiera persiste.

Podrás tener a mano

recursos rebuscados

tu memoria caduca

te dictará conceptos,

matusalénicos, tontos,

como tonta es tu vida,

de dictador sin trono

y de tontos preceptos

Igual te irá en la vida,

como a mortal de patio,

de la misma manera

marcharás a tu hora,

sin premios y sin gloria,

sin razón, sin honores

olvidado de todos

los que crees que te adoran.

Todavía estás a tiempo…

entrega tu corona

napoleon03
napoleon03 wrote on Aug 16
TESTIGOS DE EXCEPCIÓN

AUTOR: MARITZA GÓMEZ

Las marismas que azotan el río,

y las algas planctónicas

que emulan con los estuarios y

deltas

fueron espectadoras

forzadas

del deambular de las criaturas,

de su esfuerzo

por desenmarañar

la historia de su génesis.

Ellas observaron

sus afanes biológicos,

su trascendencia en cada acto

de supervivencia,

los progresos minúsculos,

sus torpezas de niños prehistóricos.

sus avatares diversos

para perpetuarse como especie.

Desde entonces,

han sido testigos intrigadas

de sus miserias,

de su deambular por el basural

de la sordidez,

de sus esfuerzos por enlodar

las conquistas,

de su negación constante

del origen divino,

de su éxodo desde la perfección

a la perversión

Las marismas, las algas planctónicas,

los estuarios y deltas serán

probablemente,

los testigos devastados

de la destrucción absoluta

de la que fuera

especie única,

privilegiada,

y entonces sólo será,

un soplo efímero

de la creación

napoleon03
napoleon03 wrote on Sep 10
PRESENCIA

AUTOR: MARITZA GÓMEZ CRUZ

Siempre estuvo allí,

a veces en las sombras,

otras a plena luz,

solía desgranar

palabras balsámicas

en los oídos aterrados,

o bruñía los ojos,

hartos de mirar sin ver;

también amansaba

las aguas fragorosas

que destilaban

los párpados,

lúgubres por fuerza;

o, sencillamente,

se dejaba estar,

en el subconsciente,

mecida por el arrullo

de las oraciones desesperadas,

por el bisbiseo

de las palabras calientes

que brotaban

de los labios exagues.

A veces se convertía

en una luz tenue,

con miras a desaparecer.

pero es un Ave Fénix,

y como Prometeo,

se levantaba inclaudicable,

se introducía, deliberada,

por cada intersticio

del alma rota,

y le suturaba

todos los cráteres ponzoñosos.

Entonces, de los labios florecidos

brotaban estrellas,

cánticos,

luciérnagas,

la mezcla albiceleste

del brío renovado.

Sí, ella siempre estuvo allí;

la esperanza

es un corcel

que nunca se detiene.

napoleon03
napoleon03 wrote on Sep 17
PARA UN AMIGO DEL ALMA

AUTOR: MARITZA GÓMEZ CRUZ

No recuerda el día, la fecha exacta,

sabía que dormía

por lo de los párpados agrestes,

ignoraba si era día o noche,

lo cierto es que

un enjambre de moscas,

que a él le semejaron libélulas,

lo rodeaba,

entonaba en sus oídos,

la rapsodia de Paganini,

como Rachmaninov multiplicados.

Él era feliz.

Algunos murciélagos colgaban

de su techo, en su alcoba tan íntima,

pero él pensó que se trataba de

ángeles negros;

y no los echó.

Él era feliz.

Luego, su mano,

que de pronto proclamó

la independencia,

fue hacia las paredes,

con decenas de estrellas partidas

dibujó sonrisas

en los hoyos negros de la melancolía

y con trozos de nubes

compradas en la subasta de los cielos,

le limpió la nariz al desconcierto

provocando lágrimas de asombro

en ventanas y puertas.

Y sus piernas tremolaron apenas

en el aire,

cual abanico gigante

que desató tempestades y

orgías felices para las almas presas

en sus desvaríos.

Era tan absurdamente feliz

que deseaba claudicar ante el sueño,

y fusionarse con la almohada,

en un rito permanente

en honor de Morfeo,

rodeado de medusas,

cabalgado por ninfas

de belleza suprema,

besado, acariciado

por olas perfumadas

Cuando cayó en la cuenta,

y se supo despierto,

no tuvo más remedio

que enfrentar lo inaudito

¡Estaba enamorado!

¡Estaba enamorado!

Y el amor es un sueño

KARMA

AUTOR: MARITZA GÓMEZ

Mi designio fue olvidarte.

En las estrellas, un rastro

de sublime locura

alentó el incierto camino,

lleno de signos escuálidos:

el gusto por lo prosaico

deshaciendo cualquier

sublime señal que

encendiera la esperanza

del retroceso,

de la equivocación,

a pesar de los síntomas

alarmantes,

obvios,

necesarios

que me sacudieron

la testarudez

del imposible.

Y es que ese fue el designio

desde siempre,

desde Adán y Eva:

no prolifera

lo que no se cultiva,

y el desamor es un

arma poderosa

que aniquila

la testarudez

del imposible,

te restaña los ojos

y las heridas,

te las sana

de cualquier modo,

Mi designio era olvidarte,

y yo lo sabía;

sin embargo necesité

cientos de piedras lapidarias,

necesité que

una espada, me atravesara

el costado

para cumplir el designio,

relegarte al olvido necesario,

entre zapatos viejos,

amarillentos periódicos

y un corazón en ruinas.

napoleon03
napoleon03 wrote on Sep 19
AMOR MÍO

AUTOR: MARITZA GÓMEZ CRUZ

Fue mi deseo conocer

las medusas

y los caballitos de mar

allí, en su hábitat,

mientras cientos de golondrinas

acuáticas,

cercenaran las cabezas de dragones

fantasmagóricos,

en clara alegoría

a la fuerza de los débiles

unidas contra los fuertes,

reposar, acostada entre algas

moradas,

en medio de rocas filosas

que penetraran los deseos

ardientes

de añoranzas ocultas,

en medio de una borrasca

de galeones hundidos

y piratas bravucones

e impotentes,

un poco homosexuales,

arropada por los delfines,

adormecida por sus arrumacos

semihumanos,

mientras un coro

de ballenas sopranos

aletargara con sus arpegios

a los ridículos tiburones sangrientos

de las películas.

Mecerme en medio de arcas

abandonadas,

rodeada de doblones de oro,

Inservibles en el líquido valle,

mientras la espuma oscura

de los barcos,

ni siquiera me rozara

el pensamiento,

en tanto el corazón,

chorreando agua salina,

permaneciera impertérrito,

muerto para los sentimientos,

muerto para tu olor,

para tus besos, tus abrazos,

sin ver más

el color único de tus ojos amados.

napoleon03
napoleon03 wrote on Sep 19
PISTA

AUTOR: MARITZA GÓMEZ CRUZ

Las estaciones del año

pasan sin dejar huellas

desde entonces.

Cuando la primavera

irrumpía,

venía con su escoba,

quitaba las telarañas

fabricadas por las nieves,

y vestía todo de

color esperanza,

lavaba con rocío

cada cara enlodada

por la tristeza de las pieles

y mantas,

y celebraba una fiesta

en cada par de ojos,

recién despiertos.

En verano eran la orgía,

las competencias

de colores,

los estallidos

juveniles de las olas,

el Sol y la Luna

Bailando una samba,

las plantas lujuriosas,

Reproduciéndose a diario,

el amor, la pasión,

romanceando a hurtadillas

y bañándose, eufóricos,

en suspiros fugaces

de enamoradas parejas.

Luego, el otoño

venía con todo su lujo,

cargado de oro,

de un vientecillo

diamantino

que alfombraba

cada calle

de capas doradas,

bruñidas,

amarilleando en cada

nostalgia

las sensaciones vaporosas

de los ambientes chic,

distinguidos:

los martinis, el caviar.

La lasitud, el romance.

Ahora, pasan sin dejar huellas.

Quizás se fueron contigo,

se fugaron,

no soportaron la ausencia

de tu risa, de tu encanto,

y aún buscan con denuedo

tus huellas

en las nieves eternas

de mis dolores..

napoleon03
napoleon03 wrote on Oct 3
MIL FORMAS

AUTOR: MARITZA GÓMEZ CRUZ

He vivido de mil formas

disfruté miles de amores,

me has besado de mil modos,

y he muerto de mil ardores.

Miles fueron tus caricias,

de mil maneras distintas,

me han mancillado tus ojos

en los millares de citas

que fraguaron tus pasiones

portentosas y encendidas

que si mil vidas viviera,

fueran como un solo día

He muerto de mil maneras,

cada vez que me acaricias

napoleon03
napoleon03 wrote on Oct 4
JUEGO AMOROSO

AUTOR: MARITZA GÓMEZ CRUZ

El hombre

acerca su boca

que sabe de rabias

y palabras estremecidas,

recorre el camino desconocido

hasta entonces,

siembra de un sinfín de agujas

la carne sensiblera,

deposita en los poros

el soplo incrédulo

de su ardores secretos,

teje una muralla

de sensaciones vaporosas

alrededor de la cintura

excitada,

y se atreve con las montañas,

y con los llanos

que se afianzan cuesta abajo

esperando a su vez

la llama olímpica que avanza

enloquecedora,

que convoca a las tormentas

exorbitantes,

y desatan, de golpe,

las más disímiles

sensaciones.

La mujer

recibe sus besos

que saben al dulce remedio

del amor que engendra;

desbroza los caminos, abre

las veredas y atajos,

y con cada aguja clavada

en sus nervios

teje experiencias que la trasponen,

la catapultan hacia lo alto,

mientra sus caderas

bailan al son de una samba

ecuestre,

y sus montañas y llanos

resplandecen con el rocío

que va cubriendo

la senda hollada,

hasta que se desatan

las tormentas olímpicas,

y el mundo se desploma

a la par que su vientre

napoleon03
napoleon03 wrote on Oct 14
STATUS QUO

AUTOR: MARITZA GÓMEZ CRUZ

Cada día alojo en el olvido

mis imprescindibles

desastres,

las miradas

que no quería dar,

las voces , los sonidos

y las sonrisas

que detesto

todo lo que desprecio

y hago,

con plena inconsciencia

de la voluntad.

Condeno las reflexiones,

le retuerzo el cuello

al orgullo,

amordazo la lengua

y macero los momentos,

dolorosos,

míos a la fuerza,

como suelen ser

las grabaciones a hierro

en el lomo de las bestias.

Y cada día regresan

con su carga

de desconsuelo,

me ensordecen,

me enmudecen,

y llenan de lágrimas,

conscientes

la voluntad despedazada,

me saturan de vacío,

de ambiguedad,

de desierto,

buscan, afanosas,

el resquicio vacío de mi piel

para taladrarlo y poseerlo.

Así, cada vez comienza

Una batalla nueva,

nadie se declara vencido,

cualquier día de estos

ellos o yo, o ambos

terminaremos aniquilados.

No habrá victoria,

sólo un resumen

sin fin ni principio.

napoleon03
napoleon03 wrote on Oct 26
VERDADES ROTAS

AUTOR: MARITZA GÓMEZ

Ella era la rosa de los vientos,

un manojo del alba en sus marfiles

que se exponían al son del arpegio-risa

y postraban la lumbre de sus cuencas

enormes, parásitas, lujuriosas,

desenfrenadas y oscuras.

Iba sembrando vida, con sus caderas

recias,

taconeaba en la estela de sus sendas

de a diario,

y miles de huracanes despeñaban

sus vientos,

en furibunda danza, por entre

sus emblemas

¡era hermosa, sí que lo era!

Y más hermosa aún era la leyenda

que se tejió acerca de la vida,

de los príncipes todo pasión,

de la verdad que no era,

de vericuetos por los que

fue cayendo en el pozo sin fondo.

De pronto estuvo encerrada,

segura, protegida, a buen recaudo

sobre todo de las malas lenguas,

que igual conocían de sus deslices

y de sus barrotes de oro,

en un Tintagel que no era dorado

pero hacía su papel

Así perdió la alegría.

eso sí, tenía todo lo demás:

una buena celda, carceleros

amorosos,

calor en invierno,

un granero lleno.

Y reconocimiento,

alabanzas fraudulentas

a su sufrida cordura,

a sus renuncias,

a su “Business are business”

(ncluso si de amor se trata).

Era mucha la ganancia.

por ella pagó,

hasta el último suspiro,

con su anulación definitiva

napoleon03
napoleon03 wrote on Oct 30
SENTENCIA

AUTOR: MARITZA GÓMEZ

Habría quebrado mis delirios,

y denostado contra los

fantasmas de todo tiempo,

si tan sólo su voz no apabullara

este silencio vacío

de coartadas, caduco

e irreductible,

si sus labios no fueran

la quimera, la Aurora Boreal

jamás vista, pero igualmente

deseada,

si sus ojos intemporales

hubieran apagado el fuego

y el frío de mi cuerpo mojado

de desaliento,

y si sus manos, como aspas

de molinos,

hubiesen trasegado la

frigidez de años sin pasión

y volatilizado las sensaciones

más apremiantes

del deseo recóndito,

inadmisible a todas luces,

cierto a pesar de todo.

Habría podido lograr que me amara,

entre las luces del puerto cercano

o en los corrales fantasmagóricos

que la pasión se inventa,

pero fue inadmisible,

entre él y yo había un desierto,

lleno de prohibiciones,

de amenazas

de tedio,

de prejuicios,

de celos,

de avaricia,

amargo y maldito

como las sempiternas dudas

Yo habría quebrado mis delirios

pero en el intento,

perdí la razón, la entereza y la fuerza

y salí casi rota,

sin empuje, sin notas,

sin lágrimas, sin risas,

sin ganas ni esperanza

Quebrada… muy quebrada

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Maritza Marina. Modos para la independencia creativa.
Por Napoleón Lizardo

No sé cuántos accidentes debieron complotarse en mi vida para que Maritza Marina resultara ser alguien muy cercana a mi persona; y debo felicitarme por ello. Entre los varios modos de comunicación que hemos podido edificar entre ambos, ocurrió aquel que me llevó a las aulas a impartir clases de Literatura Cubana y Universal. No tuve más remedio que ejercitar mis conocimientos de teoría literaria, de introducirme en los inefables cauces de la creación del género, y aprehender de la vida de muchos autores, tendencias, estilos o movimientos; y ella, Maritza, tomó confianza en mis opiniones académicas. Recuerdo sus primeros pasos por los insondables laberintos cibernéticos, nuestras largas conversaciones que terminaban en conminarla a que dejara fluir su genio creativo, que el cúmulo de urgencias, los acicates de vivir el capitalismo en República Dominicana, no la iban a dejar descansar. Algún día debió sentarse a redactar; me costó trabajo, incluso hube de regañarla fuerte cuando sus energías intentaron desmayar ante las críticas de uno de sus lectores. Es cierto, su espíritu eminentemente católico ha preñado los más de sus versos; su devoción matiza todos sus actos, hasta los de crecimiento personal, según me confesara.

Ocurrió un día en que dedicó algo a los gatos que la veían salir cada amanecer; y hube de detectarle esos los visos de definición de estilo cuando cada autor comienza a encontrarse a sí mismo(a); sé porque lo descubro en mil detalles, que ella ha bebido con fruición en la poesía de muchos autores conocidos y noveles, sé que ella lee, que hurga, que vive con todas las inseguridades propias de los creadores, que se pregunta a sí misma, que anda y desanda caminos trazados por otros. Este asunto de la Vanguardia, el movimiento artístico enraizado en el siglo XX, le ha provocado mucho ir y venir; anexándome dolores de cabeza al tratar de explicarle mis opiniones personales acerca del tal fenómeno. La he escuchado pronunciarse en largos parlamentos y elogios por la poesía de tal y otros autores, pero le admiro esa reciedumbre típica de su “gemineidad” o el temperamento que heredan las personas independientes por naturaleza. Ella no ha podido seguir rutas trazadas por otros, no hay modo que esos los estilos de la incoherencia, domeñen su lirismo inagotable. ¡No puede mezclar el verso donde habla de la punta de sus zapatos, con las croquetas que produce Zuazilandia en un segundo verso, y menos atraer la atención sobre el sombrero de Pancho el cojo en el tercero de los versos! Simplemente ella no puede meterse en eso. Y me alegro; no sé si los méritos que creo tener en su formación ya dejaron de trabajar, y ella se nos ha ido de entre las manos. Acabo de promover en el internet algunas páginas de una publicación tabloide que edita y produce el colegio María Montessori donde ella funge de maestra en Santo Domingo. Yo que creo conocer su creación, hube de sentarme a pensar sus versos “Misericordia” cuando más “Natura”. Esto, Napoleón –me dije–, ¡esto es literatura! En el primero se me antoja creer hay todos los síntomas alusivos a la figura de Jesús el Cristo, pero ella no me lo corrobora ni en el punto final; tengo que ser yo en mi papel de lector el que le dé vida a los versos, y eso en mi país se llama inducción, implicar al lector en la creación, no dejarlo de arria en la contemplación de un todo muerto, donde él no participe; esto es irrumpir en los mejores cánones de la Vanguardia, sin dejarse arrastrar por los malos hábitos que aquella promovió, del NO decir, para molestar en antítesis al lector. ¡Ese título “Natura” ha sido tan llevado y traído! Y sin embargo en Maritza Marina ya es un clásico; cuáles los modos de hablarme de un simple aguacero, y deleitarme, obligando a mi imaginación a trabajar, para endilgarme sólo en el último de los versos el tema de esa obra, para descargarme una soberana entripazón, que aparte de sentirla en toda su literalidad, me levantó bríos lugareños –léase camagueyanos– en aquello de creer que en ella está elucubrándose una poetisa de calibre.

Alguna vez le hablé de estudiar pormenorizadamente cada renglón del filme Staying Alive/Sobreviviendo, que protagonizó John Travolta, ésa lección de capitalismo que debiera proyectarse en cada Juramentación de Ciudadanía en los Estados Unidos. No sé si mis ofertas hayan surtido efecto ante ella; es difícil que acuse recibo de cada lección que me creo aprendida. Hoy me desayuné con algunas escenas de ese filme antes de sentarme a redactar; y vuelvo a “decirla” en mis consejos: Tus pasos Mary, tanto en los versos libres como en el proceso de adaptación al mundo que afrontamos lejos de la tierra natal, tienes que asentarlos por ti misma. La vida no te dará un break-chance para que te sientes reposadamente a escribir; hay que allegar los chavos al tiempo que uno busca dentro de sí esos los llamados para los que fue enviado al mundo. A nadie le importa si tu poesía mejora y/o si te dedicas un buen día a imitar lo que escribe maese quién sea, o madame Dupaua. ¡Nobody has to care about nothing! ¿Who care? ¿A quién le importa cómo logras metas? ¿Who care? Tú bailas todos los días muy cercana al fuego, yo lo hago tratando de cuidar el trabajo que me permite vivir como persona en la tierra de promisión que son los Estados Unidos. Hasta para el tema del amor, ése filme tiene alertas, aprende de sus advertencias y acaba de soltarte en la tempestad de tus versos. “Everybody uses everybody”. Que cada verso construya, sea coherencia para los sonateros, y sigue riéndote de la imaginación del lector; verás que en jugando con cada quien, al tiempo que los usas, induces a pensar. Esa es la Vanguardia que se abre paso en la vida cruel.

napoleon03.wordpress.com

—————————————————————-
PREÁMBULO DE CUARESMA
Por Maritza Marina

El mundo se apresta a celebrar la Cuaresma del año 2006 (siglo XXI), que dará paso, posteriormente, a la Semana Mayor de la Iglesia Católica. Ya se organizan en cada iglesia, en cada comunidad, en cada grupo, las diferentes actividades con las que pretendemos recordar el holocausto único del Señor Jesucristo: ayunos, retiros, sacrificios, oraciones, el Vía Crucis renovado cada viernes, y, ante todo, el Miércoles de Cenizas que insiste en anunciarnos que…”polvo somos y al polvo volveremos”, y que el orgullo y la soberbia no forman parte de nuestra vida cristiana.

¿Es en realidad así? ¿Somos los cristianos de hoy el modelo que debiéramos ser, a imagen y semejanza del que todo lo dio?

Cabe decir que cristianos y no cristianos del mundo actual no seguimos siendo otra cosa que “sepulcros blanqueados”.Nuestro lenguaje es el de la muerte, no somos más que imitadores falsos, ventrílocuos desalmados que repetimos sin ton ni son la sonatina de conveniencia; herederos de la más excelsa alegoría de amor, sumidos en la sentina más aberrante; hipócritas, traidores, maceradores modernos de Jesús, una nueva legión de Judas Iscariote entregándolo a la desidia.

“Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. No bien el hermano cae, no bien introduce un pie en el lodo, ya tiene a toda una jauría hambrienta, bien nutrida y conservada en el odio más feroz, acosándolo, hostigándolo con sus látigos maledicientes, intentando golpear en el rostro, que es donde más duele, objetivo que no siempre se cumple gracias a que sus propias piernas están hundidas hasta las rodillas en el más pestilente de los barros. Las mismas bocas mentirosas (“perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden”) inoculan el más salvaje de los venenos en el crédito, la honra y la vida misma del hermano caído, las mismas que recitan oraciones y letanía vacías de sentido y que interrumpen sus rezos para aventurar mordacidades y juicios en contra del otro; las mismas que se pliegan en un falso gesto de santidad que están muy lejos de experimentar. Rostros de beatonas de ojos agazapados para “no ver” la mano temblorosa que se extiende en procura de alivio. Caballeros ” bien”, endomingados, impolutos dentro

de sus automóviles de lujo, escudados tras gafas oscuras de Armani, de esas milagrosas que suelen ocultar las porquerías cotidianas, las que tienen lugar de lunes a lunes, sin excepción .Los impecables, los listos, los falaces de carteras abultadas y cuentas bancarias a prueba de balas, esa suerte de escogidos que tuvo la habilidad no de amar más, sino de engañar y estafar mejor a su prójimo (salvo honrosas excepciones) y que en virtud de esa preclaridad ahora vive la panacea económica de las élites. Los que proclaman un amor que están lejos de sentir, los que observan sin pánico a un niño de carita trémula, de ojos afiebrados, de rostro quebrado pedir limosnas y sólo dicen… “que Dios te bendiga, hijo”. Los que inventan todo tipo de trampas para “serrucharle el palo” a ese que estorba sus planes. Los que fingiendo una caridad inexistente maniobran para hacer caer a su prójimo en la desidia mas inicua. Los que confunden a los bienintencionados a base de mala intención, desde posturas de falsa solidaridad. Los que no saben amar porque su pecho es metálico como los billetes que recuentan y sólo en ellos cifran sus esperanzas .Los que engañan siempre, los que mienten por diversión, los que se entretienen juzgando (“no juzguéis y no seréis juzgados”) desde la falsa seguridad, desde el piso estremecido de un presente sólido que es sólo eso: presente. Los que viven apegados a la belleza física, a los patrones de éxito del momento, a un mundo material y vacío de toda perspectiva realmente humana y que tiene por ciudadanos de segunda a “los otros”. Los que creen ser perfectos (sólo Dios es perfecto), los que se creen salvos en el Señor, rodeados de una aureola de beatitud y de virtud que sólo existe en sus mentes insanas y pecadoras. Los abusadores, los despiadados, los que desde sus jerarquías terrenales aplastan, humillan y sumen en el dolor a tanto apesadumbrado. Los que juegan con el destino del otro desde el poder; los ignorantes, los egoístas, los esnobistas, los lame botas, los delatores, los violentos, los anodinos, los intolerantes, los que aplastan la inocencia, los violadores de la santidad, los de alma prostituida, los corruptores y corrompidos, los manipuladores, los cobardes que actúan en la sombra, los indiferentes, los indolentes, los inconsistentes y sin criterio propio, los vive bien…

Ninguno de estos males es nuevo, son miserias de siempre, el eterno dilema de la carne pecadora y frágil. Lo asombroso consiste en que insistimos en involucrar a Jesús en nuestras terrenales componendas, en nuestro mundo de mentirillas e insistimos en mancillar al AMOR que sólo en ÉL alcanza la verdadera perfección, la verdadera santidad.

Al que le sirva el sayo, que se lo ponga. Este vestido es unisex , unitalla y está al alcance de todos. Yo ya tuve mi sesión de prueba y me quedó a las mil maravillas.

Técnicamente, estamos en el Reino de la Desesperanza. Sin embargo, las noticias son buenas: ¡Cristo nos ama así como somos! Pero ese ya es tema de un próximo preámbulo, de una sonata en do mayor.

———————————–
S.O.S, Presidente

Ojalá que una nube trasnochada
accediera a llevarle este mensaje,
o que el sol en la punta de sus rayos
se lo alcanzara
Ojala la paloma de mis sueños
penetrara en su mundo inaccesible
y con trinos desgarrados le entonara
este mensaje

Yo no puedo allegarme a su morada
me lo impiden, me destierran, me someten.
Mil guardianes custodian su presencia,
mil burócratas detienen mis anhelos
y la indiferencia de algunos muy cercanos
ha despeñado sobre mí todo su hielo

Ven a mí, ciudadano omnipotente
y, haciendo uso de facultades conferidas,
avanza entre guardianes y burócratas,
desaloja de tu corazón la indiferencia
¡Escúchame, Presidente!

Luego,devuélveme la vida o decreta mi muerte
solo si tu corazón así lo ordena,
besa solidario mi atribulada frente
o atraviéseme el costado tu condena
——————————————————————–
CONSUELO
AUTOR: PETITE GOLONDRINA

Tus palabras aún le arrullan los oidos,
ellas hurgan, taladran la memoria
se mueven vertiginosas,
un sonido aquí,
otro allá,
abrazan la conciencia,
despojan de su perfil gris
las conclusiones.

Ojalá entonces, el raudal
indetenido de sentimientos
disímiles
no hubiera  permeado,
descarnado,
la sabiduría de tu verbo ecuánime,
la hondura de tu dolor de partitura,
la claridad de tus confesiones trémulas.

Todavía sigue siendo imperfecta.
Al borde del pozo
se balancea su cuerpo
de armiño y de estaño;
aún tus palabras
no son el modus vivendi
de su día a día.
Sin embargo,
un destello de sol
le alumbra el alma muerta,
en tus palabras de aliento
ha germinado la aurora
———————————————————————–
DUELO ABIERTO DE UN ZAPATO CERRADO
AUTOR: PETITE GOLONDRINA

Hace poco, lo sorprendió
el vuelo de una ardilla.
Claro que las había visto volar,
es que no solía transitar
cuando el sol se desnudaba.

Quedó sorprendido, sí,
no esperaba que las manzanas
maduras
involucionaran,
y eso
que el color olivo
era su preferido.

No esperaba el aguacero
de palabras necias
afloradas tras los labios inmaculados.
Y todo por su manía,
por su eterna manía
de idealizar lo pomposo,
de embarcarse en quimeras.

Luego se lamentó.
Y ¿de qué sirve el lamento
si el corazón se emponzoña
porque no comprende?

En verano, por alguna razón,
por alguna extraña razón,
el tiempo destruyó
todo pensamiento,
todo sentimiento
tenuemente acariciado,
largamente forjado.

Y para que la angustia
no permaneciera a solas
apareció la estulticia
vino de comadrona
a un parto sin remedio.
Entonces cayó muerto,
de aburrimiento
muerto
—————————————————————————-
CONFESIONES

AUTOR: PETITE GOLONDRINA

Acúsome
de haber nacido irredenta,
en las postrimerías de un era
de “rebeldes”,
sin causa o con ella,
que no salvaguardaron
mi honra
y me sometieron
a escarnio,
porque así lo exigía
su apostolado.

Acúsome , pues,
de haber crecido confundida,
errabunda, tropezada,
en un mundo siniestro,
exactamente dividida
entre sabiduría y prejuicio,
sopesando
en desconocimiento,
adivinando
secretos inexistentes.

Acúsome, sí,
de haberme tornado adulta:
debí preferir la sempiterna infancia,
sus partículas de inocencia
soterrada.
Por mi error,
he purgado en cada telón de fondo,
y he agonizado
sin merecimientos, sin gloria.

Acúsome, entonces,
de permanecer esperando
lo que no tendrá lugar,
desde un sitio inasible.
Un medio siglo de absurdos
me mantiene,
impertérrita,
soliviantada,
anhelante,
en las postrimerías de una era
que ya no es rebelde
con causa o sin ella
y que se las apaña
para  destruir los sueños.
———————————————————————————
ERÓTICA

AUTOR: PETITE GOLONDRINA

Quiero errar desnuda
por la estepa de tu cuerpo,
y amanecer jadeante
sobre tu vientre calmo,
y en entrega absoluta
consumirme  en tu cerco,
y descansar mi aliento
en el tifón de tus labios

Quiero que la noche
me sorprenda rendida
enturbiados mis ojos
del fragor de tus brazos,
y que la sed voraz,
la sed que me domina
aniquile tus ganas
de un solo aldabonazo.

Quiero estar contigo
en el punto inmediato
donde tu cuerpo ardiente
tenaz y consolado
se desplome en lamentos,
en gritos jubilosos,
sobre la paz del mío
convulso y liberado.
————————————————————————–
NOCTURNO

AUTOR: PETITE GOLONDRINA

QUASAR es una colina vernácula
que remonta la garganta,
penetra en las honduras
y se expande en los entresijos
de la conciencia.

En Quasar, conoció al argonauta,
ese que en las leyendas de la infancia
promovió el destierro
de los momentos más íntimos
del subconciente.

Es de Quasar la vivencia
que lo acompaña al destierro;
una cruzada desconocida
y pletórica, milenaria;heridas
del inconsciente.

Entre Quasar y el cielo
hay mogotes levantiscos,
impedimentas cruciales,
cordones desabrochados
de la Luna.

Los ojos veteados de sol,
de neblina y de sal
recorren,
con la impudicia del cínico
los dorados picachos
de las olas de Quasar.

El mitológico niño,
descendiente de las arenas,
de los lagos y de las sombras,
sólo tiene un deseo:
despertar en Quasar;
o simplemente,
quizás,
resucitar de entre sus brumas
——————————————————————————————————-
LOS GATOS Y YO

Los gatos y yo amanecemos el barrio.
Ellos hurgando en los latones de basura.
Yo, observando adormecida sus desmanes.

La calle bosteza desolada, rehuyendo un sol
que se adivina candente, risueño, efímero quizás.
Los árboles perezoso sacuden sus alfombras,
despertando a unas pocas avecillas haraganas.
Las casas, en la calle, ni siquiera se enteran
que la claridad ha invadido sus espacios,
desalojando sin piedad, cualquier atisbo
de melancolía, de lujuria, de sentimiento alguno.
Las aceras componen sus vestidos raidos.
Los jardines mercadean impúdicos sus aromas.
El alambrado se inclina ante el cielo tisú,
a veces plomizo, a veces sin nombre
e igual de indiferente con su vasallo electrónico.

Así será por siempre, amaneciendo el barrio,
la aburrida tertulia de las noches sin sueño,
las calles y los patios, las flores, los alambres,
el oscuro silencio de las noches oscuras.
Y yo estaré por siempre, observando a los gatos
escribiendo unos versos que casi nadie lee,
creyendo en las quimeras mientras sueño despierta,
conociendo, sabiendo de imposibles regresos,
tal cual saben mis gatos de latones ajenos.
———————————————————————————————————————-

MARCA REGISTRADA

Tristeza de huracanes, de desiertos,
de cordón umbilical abotonado,
de tristes marionetas, de los versos,
de las gentes, de seres acabados.

Tristeza un corazón de Valentino,
una sonrisa, un beso de La Renta.
Vaciedad descolorida en la mirada
de tonos Gucci; la tormenta de
LA NADA Y EL NADIE.

Así va ella, tan arida;
Torrente congelado, mítico empeño,
candileja de ilusiones, brillo torpe.
Ajena al sentimiento. Pequeño antílope
tonto que han cazado,
que han destrozado, abatido y desmembrado;
Torpe natura que a golpes le ha secado
el corazón y la memoria y los sueños.
—————————————————————————————————————————–

CONCEBIDA

Fundiéronse las estirpes centenarias
de rancios abolengos y sones de guitarra,
allá; allende los mares.

En las tierras vírgenes,
las flores se mutaron,
se convirtieron en espejos de colores,
y las plumas,
en gemidos espantosos se trocaron.

Amasaron tu piel tantas historias
y tantos sentimientos huérfanos.
y la mirra y el oro y el incienso
fueron tus compañeros.

La sangre de cien titanes
ruge en tus venas,
tiene tu mirada tan profunda
el estigma de los cruzados;
es tu cuerpo frágil
la roca donde anida
un mundo de desesperanzas
y de amor,
de sentimientos tumultuosos,
desgarradoras heridas
que confunden la despejada frente.

Tu tristeza es la mía, te conozco.
Concebida en mi memoria,
en los recuerdos milenarios
de un pasado reciente,
tu recia estirpe continúa
siempre…
—————————————————————————————————————————

REFRANES
De fatuas intenciones vive el universo
Los bonapartistas pululan por doquier
A más de uno lo acojina el peso.
petulancia y talento confunden en su ley

Los refranes son sabios, eso es harto sabido
recogiendo de la historia verdades, como mieses
Y al petulante calan por su justo pedido:
dime de que presumes, te diré de que careces

No pretende mi pluma que de humilde se postra
parecerse a Los Grandes,¡Dios me libre,me espanto!
Mi naturaleza sencilla acostumbra de ostras
la paz de los comunes me cubre con su manto
Perdone, señoría, si de sentimientos llena
sus castos oidos dañe con folletines
Perdóneme de nuevo, pero me siento plena
No será su egocentrismo quien fulmine
mi alma anacoreta que desdeña
toda la Gloria con que Ud. sueña.
—————————————————————————————-
ODA A MI COLEGIO

ES DIFICIL
NO SENTIRSE EXTRANJERO EN TIERRA EXTRAÑA
ES CONDICION DE PARIA
LA DE TODO EMIGRADO,
CUANDO SE HA VUELTO UN SUEÑO
TU RINCONCITO CALIDO

HE DESCUBIERTO UN MUNDO
DONDE LA SOLEDAD SE PIERDE,
Y SE TRANSFORMA EN LLANTO LIBERADOR

EN EL, LA ALGARABIA MAÑANERA
TRASTORNA LOS SENTIDOS
TE NUTRE DE ALEGRIA
PERECEDERA EN EL CANSANCIO
E INSOLITA EN SU ESENCIA

EN LAS TARDES RECUPERO EL ESPACIO
LOS PASILLOS SON MIOS
Y PUEDO,
SI QUIERO,
CAMINAR DESCALZA,
ESCUCHAR A BETHOVEN,
Y ALIMENTAR EL ALMA
DEL SILENCIO NECESARIO,
MIENTRAS UN CALIDO SENTIMIENTO DE PERTENENCIA
ME AVASALLA;
SOLO ESCUCHANDO
EL MONOTONO FRU FRU DE LA ESCOBA DE DON JULIO
EN LAS TARDES INVIOLADAS POR EL FUTBOL

NO ES POSIBLE POR TANTO
QUE ME SIENTA EXTRAÑA
PORQUE EN TU MUDO MUNDO
YO,
EL PARIA,
EL EMIGRADO,
EL SOLITARIO
DECAPITO TRISTEZAS,
INCOMPRENSIONES
Y ALGUNA QUE OTRA DESESPERANZA.
LA SIEMPRE IDEA
DE NO SER ACEPTADA
POR AQUELLOS QUE AMO
DESDE EL FONDO DEL ALMA

AQUI,FINALMENTE
ME SIENTO COMO EN CASA.
MI COLEGIO QUERIDO
REFUGIO Y MADRUGADA
BESO, LIRA, FLOR
DESTERRADOR DE INSOMNIOS
DE UN ALMA ENAMORADA
———————————————————————————
NECESIDAD
Para mi nieta querida, con la esperanza de verla pronto.

PROMETO DESAFIAR LOS MALOS TIEMPOS
HABITAR LAS MANSIONES DEPREDADAS
ARRASTRARME, ENLODARME Y DESHACERME
CONVERTIRME EN ESENCIA Y CENIZA ESCALDADA

PROMETO A LOS NARDOS RESPETAR SU FRAGANCIA
PROMETO A LOS CIELOS NO ENTURBIAR SUS AZULES
PROMETO A LOS HOMBRES FIDELIDAD ETERNA
PROMETO A LA MÚSICA ENSALZAR SUS LAÚDES

PROMETO A LOS NIÑOS GUERREAR POR SUS DERECHOS
A MIS OBRAS PROMETO DIGNIDAD Y DECORO
Y A LAS AVES PROMETO UN ESPACIO EN MI TECHO
LE PROMETO A LA VIDA DÁDIVAS QUE AÑORO
TODO POR TENERTE, MI BITI QUERIDA,
TAN SOLO UN MOMENTO, CON TUS MANOS SUAVES,
MENGUANDO EL DOLOR QUE ME ATENAZA EL PECHO
——————————————————————————————
Natura

Conmutando el esplendor de la noche,
taladrante, y con el paso fiero,
semejante a la figura de un fantoche,
lúgubre y fuerte, demoledor, severo.
Criticado por muchos, bendecido por todos,
ha dejado a su paso un acucioso esmero;
el aire menos denso, impregnado de lodo
tales son las primicias del primer aguacero.
————————————————————————————————
MISERICORDIA

ÉL trajo un corazón polvoriento
envuelto en terciopelos y hojitas amarillas,
regado con las savias de sauces centenarios,
y rodeado del cieno que recogí en la orilla.

Él encendió una hoguera con los nervios sobrantes
en el hueco profundo que se cavó en el pecho
y atizó día y noche, músculos y membranas,
para darle calor al corazón deshecho.

Él subastó su prenda en orgías paganas,
enterneciendo piedras con su místico llanto.
Y se entregó a las hordas, voraces y profanas,
el corazón desnudo abrazado en un canto.
—————————————————————-
PROPÓSITO

Hombre:

Acomoda los sonidos de tus egos,
yérguete por encima de  los prejuicios,
tantea los clavicordios de tu materia,
muéstrate sereno, sin repentinas tinieblas.

Convierte el polvo de la creación en estrellas,
deshazte de las cargas intencionales,
corta el velo del imposible
y navega en los mares del antojo.

Considérate un manuscrito especial
Porque especial fuiste concebido,
llora con cada tarde que se marcha
y saluda el alba entre gorjeos.

Penetra en los intersticios
de las sombras,
acumula bienes de los que no se compran
abarrota tu piel de sensaciones
y claudica ante cada lágrima.

Merece, sin elogios vanos
cada pensamiento que te dediquen,
consuela a  a las mariposas urbanas,
renuncia a los altibajos del destino.

Y muere cuando debas,
pero hazlo erguido,
sin culpar a la vida,
sin apegos, sin miedos,
cerrando los ojos
y abriendo  el corazón.
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MENTES MANIQUEAS
POR MARITZA MARINA GÓMEZ CRUZ

SABIDURÍA, 6-3

“Porque el Señor es quien les dio el poder, y la realeza les viene del Altísimo; él examinará su comportamiento y pondrá al descubierto las intenciones de ustedes”

En una de las reflexiones que escribiera tiempo atrás, me referí al hecho de que en determinada época de mi vida , al percatarme de que mis gustos se estaban volviendo demasiado elitistas, decidí ponerme a ver “tonterías” en el televisor que me ayudaran a paliar esta peligrosa tendencia, que suele poner a los seres humanos con los pies muy lejos del suelo, en el sentido de que se empieza a menospreciar todo lo que uno no considera bueno- una de las tantas maneras de que se revisten el irrespeto y la soberbia para manifestarse sin frenos- y para demostrar superioridad ante el resto de los mortales.

Los novelones rosa, destilando almíbar por los cuatro costados, fueron mi primer castigo. Al principio pensé que iba a morir de asco con las novelas mexicanas, pero luego me dejé atrapar por el gracejo del habla de los colombianos y de las múltiples situaciones que su humor chispeante recicla para diversión de los que seguimos sus tramas, de indudable mejor factura que las de los mexicanos. Las brasileñas son bastante buenas también y, según mi punto de vista, muchos menos “idiotas” que el resto de las entregas del área. Una cosa en particular llama mi atención de las novelas brasileñas, y es que no dilatan innecesariamente los conflictos, agotados por exceso de imbecilidad de sus personajes y que ya comienzan a colmar la paciencia del más santo. En estas novelas, el conflicto explota, e inmediatamente se resuelve, o al menos, los involucrados conocen las secretas intenciones del malo y tratan de ponerle coto a sus planes macabros, o, en el peor de los casos, caen víctimas de las acciones de éstos, pero con el conocimiento pleno de lo que está sucediendo. En los novelones mexicanos, por el contrario, el malo-malo abusa todo el tiempo del bueno-bueno, que además de bueno es tonto de capirote y vive pensando que el malo-malo no lo es tanto, y en razón de esto le suceden las cosas malas-malas más inverosímiles, y tan sólo en el último capitulo se descubre todo (uno ignora cómo el bueno-bueno pudo sobrevivir a tantas calamidades, pero es así) y el malo-malo muere dando alaridos, mientras que los buenos-buenos engañados son felices y comen perdices a partir de ese momento. Puaff!!!!!!!!

Y sin embargo, a veces en la vida real suceden cosas parecidas a las de las malas novelas. Andan algunos malos-malos por ahí, verdaderos lobos con piel de ovejas, haciendo de las suyas sin que la mayoría de los que los rodean se percaten de sus porquerías. Claro que éstos no obran de manera burda, como sucede en las novelas, sino que generalmente son personas “nice”, aparentemente buenas, serviciales, amorosas, limpias, y con cierto toque de ingenuidad convencional y encantadora que les ayuda a cometer sus felonías sin despertar sospecha alguna. De hecho, en algunos casos estas “mentes peligrosas” pueden ser auténticamente “buenas”, siempre y cuando las personas no penetren al sacro plano de sus intereses personales, siempre y cuando no se sientan amenazados de alguna manera en aquello que desean obtener. Cuando uno de estos buenos-malos ve en peligro cualquiera de sus logros se convierte en una serpiente que muda su piel a cada instante. Estas personas no atacan directamente, sino que se valen de muchos subterfugios para llevar a cabo su labor de zapa: aprovechan para lanzar un comentario poco favorecedor acerca de la persona delante de sus jefes; explotan cualquier incidente que muestre el lado menos agradable de éste; comentan, como al descuido, una situación que ha colocado al otro en una posición poco honrosa; desacreditan con frases aparentemente inofensivas, pero realmente cargadas de veneno; comparan la poco feliz actuación del sujeto de sus críticas en tal o cual caso con la suya propia, mucho más acertada; menosprecian la inteligencia del otro, pero aparentando que se preocupan; se burlan “compasivamente” ante cualquier desliz que éste haya cometido, haciendo notar la superioridad de su propia actuación si hubiesen estado en su caso; aventuran consejos cargados de “buena intención”, pero sólo en apariencias; ponen en boca del otro palabras que no dijo, pero que él interpretó de la manera más conveniente para sus propios intereses. Y así, un largo etcétera. Lo verdaderamente aterrador de esto es que la mayoría de las personas que rodea a este recontramalo no se percata de esto jamás, y así él (o ella) puede realizar su labor sin ser descubierto. Incluso, si alguien se percata del asunto, tiene la casi seguridad de que será considerado un loco, en el mejor de los casos; y una persona perversa, en el peor.

Personalmente, en el pasado sufrí mucho en razón de uno de estos recontramalos con carita de ángel bienhechor. Aunque yo veía el alcance de toda su maquinación, tenía la certeza absoluta de que nadie creería en mis palabras y me limité a sufrir en silencio. Pero me propuse estar muy alerta para descubrir a otros que estuvieran haciendo lo mismo con algún hermano mío, y de alguna manera logré desbaratar más de una urdimbre venenosa, producto de la envidia y la malevolencia humanas, y ello me llenó de regocijo.

Hay una mala noticia para estos maquinadores: Dios les observa y para Él no hay secretos. Para cada mala acción que comete habrá un castigo, una dura lección. De nada les valdrá a estas personas haber podido engañar a la gente de buena fe, en desmedro de algún prójimo inocente. De nada le servirá haber gozado de los bienes que sus malas artes les han apañado, o regocijarse ante la suposición de que es invencible en sus métodos de engaño, porque Dios los observa, y para Él no hay secretos, y tarde o temprano tendrán su merecido. Entonces, cuándo se pregunten por qué El Señor los ha abandonado, él les preguntará a su vez: “Caín, que hiciste de tu hermano?”, y allí serán “el llanto, el rechinar y el crujir de dientes”, paro para entonces, ya no habrá remedio, y el peso de sus malas acciones será como una piedra en el cuello que lo arrastrará río abajo, hasta el lugar sórdido al cual pertenecen.
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EN POS DEL SUEÑO

POR MARITZA MARINA GÓMEZ CRUZ

¡Cómo te pagaré, Oh, Señor, todo el bien que me has hecho; cómo te pagaré, Oh, Señor¡

LA VISA DE LOS DESAMPARADOS

(I)

E n el mundo siempre existe un punto, un punto minúsculo, un punto grande, un punto cálido, un punto frío, un simple punto que de pronto se convierte para uno en EL PUNTO, EL PUNTO DE PARTIDA. En ese punto, de pronto, convergen los más disímiles sueños, alimento natural de los puntos vitales, leivmotiv de historias verosímiles a fuerza de pruebas irrefutables, pero poco creíbles en esencia Para nosotros, ese punto estuvo revestido del tinte sombrío de una tarde no muy apacible, en medio de mosquitos voraces, de abrojos inhóspitos que nos cortaban la cara, las manos, las piernas de  turistas novatos, investidos de ingenuidad, de la mano de desaprensivos, de la mano del destino. Fue allí, en ese punto, que la palabra solidaridad, archirrepetida, aburrida, hueca, adquirió cierto sentido impronunciable, tácito. De pronto, las once cabezas pensaron lo mismo, sintieron lo mismo, quisieron los mismo sin que mediaran palabras. De repente, cesaron las frases hirientes, las risas nerviosas, las miradas apocadas y los movimientos innecesarios de manos y pies. Los once devinieron en una sola masa, de mirada enérgica, de resolución absoluta, ausente de miedo. Y a la voz conminatoria se abalanzaron hacia el minúsculo receptáculo, eufemísticamente llamado “lancha”, la penetraron con la fuerza de la desesperación, la hollaron, inmisericordes, sin un solo gesto de vacilación para iniciar una epopeya particular que, no por repetida, resulta menos escalofriante: llegar a la gran nación que les permitiera, por fin, disfrutar de la dignidad humana de la que no tenían ni la menor idea en su “democracia “ de mentijirillas.

(II)

En los primeros minutos en el mar ya pensábamos en sucumbir. La cáscara de nuez avanzaba marinerísima, arrastrada por un motor bastante potente; débil adminículo ante la fuerza de un mar hostil, para el cual éramos visita “non grata”, para quien no éramos bienvenidos, el cual nos gritaba que no habíamos sido invitados; y para demostrarlo, nos lanzaba salados salivazos a la cara, al cuerpo entero, cada vez más potentes, cada vez más furiosos. En lo particular pensé que había llegado el fin, y sin embargo comencé a orar. Me acompañaron en la oración Daylén y 06. Orábamos con la energía que implica estar a punto de perecer, llenos de la Fe absoluta de los desesperados que saben que, si algo queda por hacer, ello no está en nuestras manos, sólo en las divinas. Olguita, desde el primer momento se tapó la cabeza. Los muchachos, Kendri y Papito, empezaron a vomitar los primeros, seguidos por Yordi que debió aguantar el revuelto aguacero de sus compañeros en el escote y luego se vengó, en la avalancha que provocó en su propio estómago el movimiento incesante. Mi Esteban iba, sin embargo, sentado y calmado, con la calma imposible de presumir en momentos límites, demostrando que la generación anterior es quizás más recia o sencillamente está mejor preparada que la nueva generación de beepers, celulares y computadoras, y que todo el tiempo me hablaba para evitar que me durmiera y cayera al mar desde mi refugio, tras un bidón de gasolina. La Flaca semejaba un pajarito indefenso, próximo a fenecer de frío y desamparo con sus escasos pantaloncitos y sus sandalias mínimas. Pedí para ella algo que paliara el frío enorme, pero ninguno de nosotros podía hacer cosa alguna, todo estaba mojado, y nosotros mismos empapados de pies a cabezas. En cuanto a Jorge, resultó ser el más listo de todos, embozado, inmerso, perdido en una chubasquera salvífica que Maga nunca le perdonó, aunque ella misma se sumergió todo lo que pudo en él. A 06 se le ocurrió la malhadada idea de coger mi gorra para sacar agua del bote: idea muy infeliz, puesto que la misma no se sostenía con el peso, se doblaba, se retorcía impotente; y el resto de los compañeros y yo tratábamos de sacar el líquido desenfreno con unos frascos de soda, cortados por mitad de manera irregular,  que resultaron escasos, casi inservibles, y de los cuales, para colmo, el mar nos arrebató dos. Contra todos los reservados pronósticos que bullían en nuestras cabezas, la líquida masa comenzó a ceder en su furia, las olas se hicieron menos intensas, nos llegó la certeza de nuestro Papito Yahve de que no estábamos solos. La oración se convirtió en alabanza permanente en boca de Daylén, en los labios de 06 y en los míos, sentíamos que una fuerza superior controlaba los elementos de forma milagrosa y que nuestra minúscula hojita se mantenía a flote gracias a su Volunta Santa; y no sólo se mantenía a flote, sino que avanzaba vertiginosa, gallarda, hábil, guiada por la Mano Divina de Nuestro Señor Jesús, ¡Alabado y bendito sea su Santo Nombre por siempre! Una luna llena, redonda y hermosa nos ayudaba a paliar el horror de la negrura marina en medio de la noche, pero fue la perdición de nuestro enclenque capitán, (que sin embargo demostró ser mucho más fuerte que nosotros y sólo se detuvo en par de ocasiones, una para evacuar sus fluidos internos; la otra para evadir dos aviones de reconocimiento que estuvieron a punto de malograrnos los sueños, y que una vez más, gracias a la acción divina de Nuestro Amado Señor, siguieron de largo, sin percatarse de los furtivos violadores de su espacio). Como decía, la luna extravió al capitán .Habían pasado varias horas y no aparecían ni La Mona  ni El Monito. 06 no cesaba de preguntarle a éste si faltaba mucho para llegar a nuestro punto de destino, pero el capitán callaba. Por su parte, Esteban rezaba por lo bajo que lo estábamos. El capitán se encomendó al Señor de una manera que no me gustó, retadora, vulgar. Posteriormente comprendí que su desazón hablaba por él, desazón provocada por la dilación del viaje y los peligros que aún teníamos por delante. Ya casi todos volvíamos a estar desalentados y llenos de FE al propio tiempo, toda una dicotomía producto de las muchas emociones, de tener tan cerca un sueño larga y tortuosamente acariciado, cuando avizoramos La Mona, y cerca de ésta, un barco guardacostas que, cual fantasma vomitado por la noche, hizo cundir el desaliento, y que el capitán, lanzando imprecaciones, comenzara una loca carrera, toda una filigrana náutica de rodeo para acercarnos al Monito. Finalmente apareció, majestuoso, inaccesible impertérrito, y haciendo que el corazón se nos desbocara en el pecho. Ahí, a dos pasos del primer territorio americano que veíamos, nos enteramos que el pobre capitán y su ayudante no habían probado bocado desde las once de la mañana. Pero no pudimos ayudarlos porque nuestras galletas y panes estaban absoluta e irremediablemente despedazados por la acción de las aguas. Eso sí, pudimos darle agua para tomar de la que llevábamos para una posible espera en el islote, que en aquel momento representaba para nosotros la fuente de salvación más grande, la mayor de las alegrías.

RUMBO A LAS CUMBRES BORRASCOSAS DEL MONITO

(I)

El capitán dio las instrucciones de última hora. El lugar por donde debíamos desembarcar (si así se le puede llamar a la operación que teníamos por delante), debido a que la marea estaba muy baja, representaba un peligro igual o mayor que el que ya habíamos afrontado, puesto que debíamos saltar del bote hacia una roca escabrosa que se encontraba suspendida por encima de nosotros, como a un altura de dos metros o más (es difícil apreciar dadas las circunstancias) Otra vez el desaliento quiso hacer presa de nosotros. Yo comencé a suplicarle al Señor que nos ayudara, me parecía absolutamente imposible subir aquel risco erizado de rocas puntiagudas y cortantes Cada vez que el capitán acercaba la lancha lo más que podía, uno de nosotros debía saltar antes de que la proa de ésta chocara contra las rocas más bajas- operación sumamente riesgosa que bien pudo haber decapitado a cualquiera de nosotros, hecho que gracias a la infinita piedad de Nuestro Salvador, no ocurrió. Los hombres subieron primero- todo un alarde de masculinidad recia que nos vindica de fregados y otros menesteres domésticos que solemos encarar las féminas. A 06 le costó un poco de trabajo dada su condición de minusválido. Posteriormente comenzó la penosa escalada de las mujeres. Magalys y la Flaca fueron izadas sin mayores problemas, pero cuando le tocó el turno a Olguita, ésta perdió el equilibrio debido al movimiento de la lancha y a que resbalaba por lo húmeda que se encontraba, cayendo al mar de forma estrepitosa, espeluznante, sembrando el pánico entre todos los que la observábamos. Por suerte, cada uno de nosotros portaba un salvavidas que sirvió para que Olguita se mantuviera a flote (luego supimos que el sitio es un banco de sardinas frecuentado por tiburones y delfines, que por suerte, en ese momento crucial, se encontraban durmiendo quizás su último sueño antes de lanzarse a buscar el pan de cada día). Kendri se desesperó al ver a su tía en el agua, tan perdida e indefensa que semejaba un cocuyo de ojos desmesuradamente verdes y abiertos, debatiéndose en el pánico que representa una inmensa batea llena de agua, e intentó tirarse a rescatarla, pero los demás lo disuadimos de este propósito. Una vez más, con la ayuda de nuestro Amado Padre, Yordi y Daylén la ayudaron a subir al bote, y después de algunos miedos comprensibles, pudo ser izada a la roca donde aguardaban los demás. Entonces llegó el reto tremendo de subir a las pasaditas de peso: Yordi, Daylén y yo. Los muchachos, Esteban y Kendri sobre todo, se portaron de maravillas al no abandonarnos a nuestra suerte, y asumiendo el riego que implicaba subirnos para su propia salud corporal (me cuentan que Kendri aún padece de la cintura a causa del esfuerzo) enfrentaron con denuedo la dura tarea que tenían por delante. Yordi cayó más de una vez al bote, porque sus brazos resbalaban y no tenían por donde sujetarla. A Daylén la alzaron con algún esfuerzo, pero sin mayores consecuencias. En cuanto a mí, la más pesada de todas, me ayudó el traer puestas una chaqueta y un cinturón, por donde pudieron agarrarme y alzarme, gracias a Mi Señor Jesús, y gracias también a la solidaridad y amor mostrados por mis compañeros de viaje.

(II)

Una vez en el risco, la lancha comenzó a despegarse para emprender la huida. Entonces Yordi se percató de que los papeles que acreditaban que tanto ella como Daylén son ciudadanas cubanas, se les habían caído en ésta. Por suerte, el capitán regresó y se los tiró. Luego se perdió en un santiamén. Serían como las cinco de la mañana entonces. Entre nosotros y la cima del islote se extendían unos seis o siete pisos de diente de perro. No había salida, teníamos que escalar a como diera lugar, y así lo hicimos. En el camino sufrimos múltiples desgarraduras en brazos, piernas y manos. A mí se me fue un pie en una piedra desajustada y tuvieron que ayudarme a sacarlo del hueco al que fue a dar (aún me duele, pero igual me pongo puyas) Encontramos una cuevita, en la cual hicimos un alto porque había comenzado a caer una llovizna fría y nuestro cuerpo, húmedo hasta los tuétanos de agua de mar se resistía a soportar más frialdad. Esteban aprovechó para hacerse un lavado de gatos en las afueras de ésta y cambiarse las raídas vestiduras por una más decente que traía en una funda plástica. Los demás nos quedamos como estábamos, guardando la ropa para después de que nos rescataran. Cuando finalmente llegamos a lo alto del islote, nos encontramos con un páramo desierto de vegetación y lleno de unas gaviotas escuálidas y muy poco amistosas, con unos polluelos, la mayoría de ellas, feos y raquíticos como sus progenitoras (después supimos que en algún momento, cuando llegaran más bandadas quizás nos hubieran atacado  debido a que invadimos su hábitat y esto es algo que  no toleran) Después de descansar un poquito, empezamos a secar nuestras ropas. Algunos de nosotros, dormilones por naturaleza, se acostaron y taparon sus cabezas. No sé si lograron conciliar el sueño, al menos lo intentaron. En la medida en que fue avanzando el día, el sol comenzó a picar fuertemente. Desde donde estábamos pudimos ver un grupo de delfines haciendo todo tipo de piruetas en el agua, un espectáculo magnífico, hermoso, sobrecogedor. Pronto, el calor terrible que despedía el tórrido sol empezó a quemar nuestras carnes saladas. Yo, que soy bastante blanca, en un santiamén me puse roja como suelen serlo algunas mandarinas y los camarones. El resto de los compañeros también sufría bastante a causa del sol refulgente, del calor intenso. Tratábamos de calmarnos y de no dilapidar el agua ni el gatorade que nos quedaban. A media mañana pasó un barco y le hicimos todo tipo de señas con los salvavidas que eran de color rojo fosforescente. Ignoramos si nos vieron, dice mi tío Rafa que sí, que ellos fueron los que de seguro avisaron a un avión de reconocimiento que nos sobrevoló tres veces, y que en la tercera vuelta nos encendió las luces y los corazones de la alegría más genuina. Lo cierto es que, cuando más acalorados estábamos, sin saber dónde meternos, tratando de guarecernos del sol debajo de unas ramas de vegetación rala que apenas conseguían taparnos la nariz, apareció el helicóptero rojo de la unidad de rescate de la guardia costera americana, momento sublime que a más de uno le arrancó lágrimas y gritos de agradecimiento al Señor por no prolongar lo que ya se presumía como situación bien difícil. Los pilotos sobrevolaron varias veces el espacio aéreo del Monito, buscando el lugar más adecuado para aterrizar. Al parecer, no consiguieron encontrar algún sitio confiable, por lo que decidieron que uno de ellos, un mozo guapísimo, rubio, alto, fuerte  bajara en un cable de acero con dos bidones de agua que nos entregó con premura, una vez que puso los pies en tierra, mientras el helicóptero se mantenía suspendido en el aire El joven fue sumamente agradable con nosotros, nos organizó en fila y nos hizo varias preguntas en su pobre español, que nosotros tratamos de contestar en nuestro no menos pobre inglés. Posteriormente, los que se encontraban en el helicóptero enviaron, a través del cable de acero, una especie de cesta grande donde nos fueron subiendo, uno a uno, al helicóptero. El militar rubio nos pidió que no lleváramos con nosotros  nada, que luego nos darían todo lo que necesitáramos; sólo nos permitió llevar medicinas y papeles, todo lo demás lo dejamos abandonado en el Monito. Nos fueron trasladando de acuerdo a la edad. Yo me sentí un tanto halagada porque fui de las últimas en viajar, al parecer no le parecí tan mayor  al joven, a pesar de mis casi 52 años. A todos nos llevaron para La Mona, excepto a Esteban y a Kendri que, por ser los últimos, fueron trasladados directamente a Aguadilla, Puerto Rico, y, por tanto, no vivieron las imborrables experiencias que si vivimos nosotros en La Mona.

LA MONA: PRIMER REFUGIO DE LA ESPERANZA

(I)

De dos en dos fuimos llegando a La Mona. Allí nos recibieron Miguel y otro señor que nos pareció en un principio algo enérgico, antipático, y que luego resultó ser una persona maravillosa con el cual entablamos una buena amistad, y que nos cocinó y sirvió muy bien mientras estuvimos allí. Nos llevaron a lo que es una especie de cuartel  ecológico donde pernoctan cazadores y los que como nosotros, necesitan una mano amiga para paliar las incomodidades de un viaje azaroso que pudo haber culminado en desgracia, y que gracias a Dios terminó en victoria. La instalación tiene las comodidades propias de este tipo de lugares. Nos alojaron en una especie de cabaña de madera, en el segundo piso de la misma. La cabaña tenía cuatro cuartos, y en cada uno de ellos había dos o tres camas. En la sala también había  varios colchones. Tenía además su baño con ducha y, en un local aparte, el sanitario. Sábanas, no había, pero si unas colchas militares que, aunque producían escozor en la piel, nos abrigaban en las noches frías. Inicialmente, los planes eran otros. Cuando llegamos, nos prepararon unos sabrosos sándwiches y nos dieron sodas. Posteriormente nos llevaron a una especie de muelle rudimentario desde el cual partiríamos en lancha rápida hasta un barco que estaba estacionado no lejos de la costa y que nos conduciría hasta Aguadilla, en Puerto Rico. Lamentablemente, el mar estaba muy picado, la lancha se movía mucho y, además, el motor presentaba algún problema y se paraba constantemente. Por otra parte, Olguita, que aún estaba muy asustada por su experiencia tremenda cuando cayó al mar, una vez instalada en la lancha comenzó a llorar de miedo,  mientras pedía que no la trasladaran en barco. Sólo montamos Magalys, Olguita y yo. Cuando yo monté, debido al movimiento tan fuerte de la lancha me fui de bruces y le caí encima al simpático marino que intentaba ayudarme, y que cuando se vio invadido por mi corpulencia que supongo no le dejaba ni respirar, sólo atinó a reírse (pienso que para hacerme sentir menos mal) y a decirme: MANÍ, en clara alusión a que le había transformado en una barrita del producto citado. Entonces, los marineros decidieron no llevarnos esa tarde, presuntamente nos buscarían al día siguiente. Pero una cosa piensa el borracho, y otra el bodeguero, como dice el refrán. Entonces no sabíamos que permaneceríamos más tiempo del que creíamos en La Mona, gracias al mal tiempo y otras contrariedades económicas que se presentaron.

(II)

Al regresar a la cabaña, la primera sorpresa desagradable fue constatar que no existían las ropas prometidas por el guapo rubio americano. La mayoría de nosotros sólo poseíamos la ropa sucia, llena de sal, del viaje, porque a ninguno se nos ocurrió, en medio de la alegría del rescate, cambiarnos; y como tuvimos que dejarlo todo en el Monito, no teníamos posibilidades de hacerlo en ese momento. Resumiendo: en las noches que pasamos en La Mona, debimos quedarnos desnudos a la hora de dormir para poder lavar-más o menos- las desaliñadas prendas de que disponíamos, mientras circulábamos por la cabaña, semejando monjes budistas, envueltos y envueltas en las peludas colchas militares que nos besaban groseramente la piel y nos escocían todo el tiempo.

(III)

Los militares volvieron en el helicóptero y nos trajeron muchísima comida. Nosotros estamos muy agradecidos por las múltiples gentilezas que tuvieron las autoridades norteamericanas desde el inicio con nosotros. Lamentablemente, por alguna razón que nosotros no conocemos, la comida en conserva del ejército es en extremo picante, por lo cual casi no la podíamos consumir. Si pudimos comer cocteles de frutas y frutas secas en conservas, dulces y galletitas que también nos trajeron. Del resto de nuestra alimentación se encargaron nuestros amigos queridos de La Mona: José, Miguel, el teniente y el cocinero (del cual no recuerdo el nombre), unos hermanos boricuas excelentes, de gran corazón que nos hicieron muy llevadera la estancia en el lugar, en tanto esperábamos que mejorara el tiempo para viajar a Aguadilla. Estos hermanos merecen una mención especial en nuestra historia, ojalá algún día podamos devolverles sus múltiples atenciones con creces. No sólo fueron las personas que nos alimentaron y trataron de aliviar las molestias que experimentábamos, sino que fueron unos amigos increíbles de los cuales quedamos prendados para siempre.

(IV)

Los cazadores parten temprano para el monte. Nos cuentan que hace un año andan persiguiendo a un resbaladizo cabro, que se les escurre una y otra vez de entre las manos .A medida que pasa el tiempo, pierden más y más la esperanza de cazarlo- tantas veces lo tuvieron en la mirilla y se les fue, que ya lo dan por perdido, aunque no se han rendido oficialmente. Yo pude intuir, en la mirada cómplice de José, que algo sobrenatural se esconde tras el animalito. Quizás no nos contaron todo lo que saben, pero quizás, digo quizás, el legendario cabro es el último de los sobrevivientes de antes de la conquista, cuando en La Mona aún no habían un muelle o un aeropuerto para trasladar cubanos prófugos de su propia patria, y los cabros deambulaban sin miedo por todos los rincones de la isla. Pudiera ser nuestro cabro mitológico parte de la magia que envuelve esta isla de ensueño, este paraíso, este recreo de la vista, de los sentidos todos, del alma. Y por tanto, este cabro fugaz podría ser fruto de la imaginación afiebrada de los cazadores que han materializado la locura y el embrujo de este reducto del mundo, defendido por los amantes del verde. Y podría también ser el símbolo de la esperanza que pretende enseñorearse de los corazones metálicos para que la humanidad reinvente la vida que era, que ya no es y que podría salvar este universo en decadencia.

(V)

Pasamos tres días y cuatro noches en la Mona. Fueron días de impaciencia, que no disfrutamos lo que debíamos, en nuestro afán por llegar a la Isla del Encanto, pero que a la luz de la distancia y del tiempo- ya transcurrieron casi dos meses- se vuelven días y noches maravillosos, inigualables, revestidos de una música que proviene de antes, de cuando estábamos en Cuba y a través de la ventana abierta  nos llegaban notas difusas de una música que, por indefinida, adquiría matices sin sentido en ese momento, y de tanta nostalgia en el presente de remembranzas. Fueron momentos que no olvidaremos jamás. Qué lástima que no pude disfrutar de ese mar precioso al lado de Esteban. Pero la vida es así. Esos momentos quedan reservados para el  futuro, si Dios así lo permite.

AGUADILLA, PUERTO RICO; ¡POR FIN!!!!!!!!!!!!!!!!!

(I)

El lunes al amanecer, después del desayuno, recibimos la noticia de que nos íbamos. Nos acompañaron al muelle todos los hermanos boricuas, incluidos algunos de los cazadores que allí estaban. Fueron momentos de emoción intensa: por un lado nos despedíamos de los queridos hermanos puertorriqueños que nos acogieron; por otro, viajábamos por fin a la gran nación americana. Nuestro sueño estaba a punto de materializarse. Confieso que al abordar el barco de los guardacostas y ver ondear la bandera de los Estados Unidos de América, lloré. Que me perdonen todos los amigos que no comparten mi pasión, mi admiración por este gran país. Yo respeto el criterio de todos, y de igual modo espero que respeten el mío. Para mí, los Estados Unidos de América no son solamente el país donde viven los que más amo: mis hijos, mis nietos, mi hermano, mis tíos y primos. Es, además, el país donde las palabras libertad, orden, ley, respeto adquieren verdadero sentido. Ese es al menos mi punto de vista. Yo quise vivir aquí desde que era una niña y llegué siendo una persona de la tercera edad, loado sea el Señor por permitírmelo. En el barco nos sentaron en los lugares que les parecieron más apropiados a los marinos; aún así, muchos de nosotros nos mareamos y vomitamos en más de una ocasión, yo entre ellos, porque se juntaron el vaivén del mar y el olor a sofrito que salía de la minúscula cocina del barco.06, que es un magnífico imitador, vino todo el trayecto imitando a los diversos personajes del los animados de Elpidio Valdés, tan conocidos en Cuba, y aunque lo hacía muy graciosamente, yo me sentía aún más mareada a consecuencia de sus mímicas. Son recuerdos que se agolpan en mi cabeza, ahora que he decidido poner en blanco y negro mis vivencias de esos días y que nunca me abandonarán mientras viva. Mis hermanos vinieron a Estados Unidos por motivos diversos, quizás a muchos los anima el bienestar económico, el lograr un mejor futuro para sus hijos, aún en Cuba. Para otros, fue simplemente la manera más expedita de reunificar a la familia. Para todos fue una gran alegría.

EPÍLOGO

En el puerto de Aguadilla nos esperaban las autoridades de Inmigración. Nos trasladaron en un camión hasta el punto donde nos interrogarían. Papito venía orinándose y finalmente tuvo que hacerlo en los pantalones porque no podía soportar más. Llegamos al lugar de destino a eso de la l p.m del lunes. Estuvimos detenidos en el centro de inmigración hasta el martes a mediodía. Los oficiales fueron bien corteses con nosotros, incluso realizando los necesarios interrogatorios. Les damos gracias a todos por su gentileza, a pesar de las circunstancias.

El martes a mediodía fue domingo de resurrección  adelantado para nosotros. Ahí, en las afueras de la entidad oficial, nos esperaban nuestros hijos, nuestros parientes. El sueño ya era realidad, ya estábamos en los Estados Unidos de América y el imposible había dejado de existir. Nos separamos con el dolor de la ausencia necesaria, del cariño fraguado en los días de prueba, y con la alegría del triunfo de nuestras más caras expectativas, con la satisfacción sublime del reencuentro con nuestros familiares queridos. Nos separamos sí, pero sólo en apariencia, porque seguiremos unidos por todos los momentos, buenos y malos, que no tocaron vivir. Seguiremos unidos en Cristo, Nuestro Señor Amado, Hacedor Único de nuestra dicha presente. La Gloria toda para Él

Jueves, 7 de mayo de 2009.
————————————————————-
ABULIA

AUTOR: MARITZA GÓMEZ

Estoy a dos centímetros de ella,

a dos centímetros del Parnaso

tanteando desde el desaliento,

entre la desazón y el miedo

Un collar de neblina y agua

me sacude el rostro

me invoca en su lenguaje

de perlas traslúcidas

y me levanta en vilo

por las desgarraduras.

Estoy a dos centímetros de ella,

pero no la conozco,

me hurta el rostro de asbesto

y se recrea con mi estupor.

Una cuerda de azogue y lino

me acaricia la garganta

me susurra palabras

de pedernal y azufre

y me impele a

lanzarme en el viento

Estoy a dos centímetros de ella

de su mundo patético, trastornado,

ignorando la voluntad del

destino

o haciéndome cómplice

de sus desvaríos,

sólo a dos, a dos míseros

centímetros

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